Opinión

Escalada en el mar del sur de China

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10 de junio de 2018, 4:08 AM
10 de junio de 2018, 4:08 AM
Como ya comenté antes, los problemas en el mar meridional chino siguen acrecentándose. Las ambiciones geopolíticas del dragón oriental tienen mucho que ver en esto. El mar del sur de China forma parte del océano Pacífico; abarca desde los estrechos de Karimata y Malaca hasta el estrecho de Taiwán y cubre 3.500.000 kilómetros cuadrados de superficie. 


Beijing reclama para sí un conjunto de islotes en la zona, ha decidido no acatar fallos internacionales y está en pugna diplomática con varios países del área, como Brunei, Filipinas, Vietnam,  Malasia, Singapur, etc. Jim Mattis, secretario de Defensa de EEUU, advirtió que su país “tomará los pasos adecuados” para contrarrestar la creciente presencia naval china en ese lugar. Gran parte de la carga del Pacífico pasa por el mar meridional chino, es una salida vital para el comercio mundial. Esa vital condición forzó que EEUU mantenga cerca y en estado de alerta a su Séptima Flota, para así garantizar el libre paso por esas convulsionadas aguas. La cercanía del poder naval norteamericano ha provocado inquietud en círculos políticos y militares chinos, los que han decidido reforzar su propia marina de guerra. Se comenta que Beijing pretende aumentar sustancialmente su poder marítimo e intenta equipararse con EEUU. Sin embargo, aún si Beijing aplicará masivamente recursos solo en la construcción de buques con miras a un eventual conflicto marítimo, el proceso le llevará tiempo. Presumiendo que en el interín EEUU no aumente su propio poderío naval, la diferencia igual seguiría siendo muy grande. Estados Unidos tiene actualmente 19 portaaviones súper modernos que navegan con su enjambre de acorazados protectores alrededor y surcan los mares acompañados de submarinos nucleares que vigilan desde abajo. Además, cada uno de esos portaaviones carga decenas de cazas, bombarderos y  helicópteros. En conjunto y a nivel planetario, se trata de una fuerza naval  formidable, como el mundo jamás ha visto antes. Pese a su actual pujanza y proyección internacional, Beijing está aún muy lejos de Washington en ese campo; por ahora tiene apenas un portaaviones. Agréguense otras fragilidades chinas, tales como enormes bolsones de pobreza en el interior. No deben encandilar las luces de Shangái o de Hong Kong; son una mínima parte próspera ante inmensas áreas de marginalidad en regiones que pocos turistas visitan. 


Sí, es probable que China tal vez algún día alcance a EEUU de América, pero no será tan rápido como pronostican algunos. Les falta mucho aún. Y mientras, las tensiones en el mar meridional chino continuarán hasta que primen entendimientos o finalmente estalle el polvorín en ese crítico rincón del mundo. Así están las cosas.
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