Opinión

Escuchando al enojo

El Deber logo
22 de febrero de 2017, 4:00 AM
22 de febrero de 2017, 4:00 AM

“Me parece que usted tiene problemas serios con el enojo. Lo ayudaría reflexionar sobre cómo lo experimentaban y expresaban en la familia en la que ha crecido y en cómo eso pudo haberle afectado. Tal vez aprendió a reprimirlo más allá de la cuenta o quizás a expresarlo sin límites. Piense en cómo podría vivir el enojo sin que lo inunde y en qué habilidades podría desarrollar para evitar lastimarse a sí mismo y a los demás”. A, leía los resultados de uno de esos cuestionarios para ver si tenía problemas de manejo de la ira. Lo tomó después de provocar un altercado con su socio en el trabajo, en el que gritó, insultó y salió avergonzado ante las miradas desviadas de sus colegas.

El enojo es una reacción normal a la frustración, la amenaza y el dolor. Es la respuesta biológica de ataque frente a los factores estresantes. Nos trae el mensaje de que hay cosas que no están bien en nuestra vida. Que el aguante está a tope. En este sentido, es útil para movilizarnos en la búsqueda de soluciones. Sin embargo, cuando es crónico, corroe la salud física y mental. Es importante reflexionar sobre qué lo está causando y aprender a manejarlo de una manera que no nos lastime o lastime a los demás.

Hay habilidades que podemos desarrollar para manejarnos mejor con esta emoción. Uno no creyera, pero satisfacer las necesidades del cuerpo es básico en este tema; hay que comer si hay hambre, ir al baño si hay ganas y cambiar la postura si duele la espalda. Resolver lo que es importante en nuestra vida, estar donde queremos estar, con la gente que más queremos, haciendo lo que más nos gusta, buscando acuerdos que nos den tranquilidad, hablando a tiempo, diciendo basta a lo que nos ha cansado. No es no, ¿verdad? Dejar de preocuparnos por quién no apagó la luz, o por el tráfico o por quién no lavó su plato. Quitarnos la tendencia a  escanear lo que está mal a nuestro alrededor, educarnos en el uso del tono cuidadoso cuando hablamos. Podemos aprender a usar el enojo para mejorar nuestras condiciones de vida en lugar de dañarnos 

Tags