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Estabilidad y el futuro del modelo económico boliviano

Luis Arce Catacora 20/10/2019 03:00

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Los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial, Cepal) han ratificado el buen comportamiento de la economía boliviana señalando en sus últimas proyecciones para este año que Bolivia nuevamente liderizará el crecimiento económico en Sudamérica.

A pesar de ello, algunos opinadores neoliberales e inclusive algunos sectores empresariales han manifestado sus inquietudes acerca de los supuestos riesgos del déficit fiscal, la disminución de las Reservas Internacionales (RIN) y del tipo de cambio.

Para tener una percepción correcta de la situación económica boliviana, se debe partir por supuesto de un buen diagnóstico, muy parecido como sucede con un médico y su paciente, para dar una buena receta de cómo combatir la enfermedad o la dolencia el galeno debe tener muy claro el diagnóstico del paciente, caso contrario errará en la prescripción médica con consecuencias inclusive fatales

Para hacer corta la historia, el principal problema que enfrenta tanto las cuentas fiscales actuales como la balanza comercial y su consecuente efecto sobre las RIN, se debe al incremento paulatino y sostenido de la importación de diésel y gasolina del país. En efecto, el incremento del parque automotor que utilizan ambos combustibles, el sostenido crecimiento del sector agropecuario, que es el principal demandante de diésel; el crecimiento de la demanda de electricidad producto de una mejora en la calidad de vida de los bolivianos, que en muchas poblaciones rurales todavía se utiliza diésel para su generación, entre otros, son las principales causas. Este hecho presiona para una mayor subvención de los hidrocarburos que debe cubrir el Tesoro General y también repercute en un aumento en el nivel de importaciones, presionando sobre la balanza comercial y las RIN.

Por tanto, queda claro que la solución a este problema debe pasar por una mayor producción de estos carburantes. Como Bolivia no es un productor de hidrocarburos líquidos sino es más bien un productor de gas, establecer plantas de conversión de gas a diésel (GTL), la incorporación de plantas de producción de diésel en base a insumos vegetales (HVO), plantas de reciclaje de aceites ya utilizados e inclusive grasa animal, pueden ser útiles para que el país ingrese en estas tecnologías para producir diésel, al margen de continuar utilizando el alcohol anhidro. También continuar con el cambio de matriz energética de vehículos que ahora funcionan a gasolina y diésel por gas y la incorporación de vehículos eléctricos, ayudarán sin duda a reducir la demanda de estos hidrocarburos disminuyendo la subvención y por tanto el déficit fiscal, y evitando la presión sobe la balanza comercial boliviana y por tanto sobre las RIN.

Adicionalmente, ya el Ministerio de Hidrocarburos conjuntamente el Ministerio de Energía vienen trabajando en la sustitución del uso del diésel para los motores generadores de electricidad por gas en varias poblaciones del país, aspecto también que se convierte en la sustitución de la matriz energética.

De esta manera la solución va por el lado de aumentar la producción acorde con la lógica del Modelo Económico Social Comunitario Productivo. Estas medidas ayudan a resolver las cuentas fiscales y la presión sobre las RIN, pero aumentando la inversión y la producción en Bolivia.

Adicionalmente, como se mencionó en un artículo anterior en este mismo medio, ya se han puesto en marcha políticas económicas dirigidas a la sustitución de importaciones, aumento de la capacidad exportadora, apertura de nuevos mercados y en general todo un proceso industrializador. Estas medidas también apuntan a reducir el déficit de la balanza comercial gradualmente y su consiguiente presión sobre el nivel de RIN del Banco Central de Bolivia y a garantizar un crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto del país.

Debido a la restricción del espacio en este artículo, en uno próximo se abordará exclusivamente el tema del tipo de cambio en detalle, que, de todas maneras, por todo lo que se observa en este momento, tanto de los fundamentos de nuestra economía como lo que ocurre con nuestros principales países socios comerciales, no amerita ninguna modificación en el nivel actual del tipo de cambio nominal.

Por tanto, la estabilidad y el futuro de la economía boliviana, bajo el actual Modelo Económico Social Comunitario Productivo, están garantizados con mayor producción e inversión. Si a este hecho se suma lo señalado en un artículo anterior en este mismo medio sobre la industrialización del país, queda claro para los bolivianos que estamos bien, pero que lo mejor está por venir.