Bolivia tiene hoy una oportunidad de dejar atrás el llamado “Estado tranca” y avanzar hacia una gestión pública más eficiente, moderna y orientada a resultados. La iniciativa de simplificación administrativa es un paso en la dirección correcta, pero su verdadero éxito dependerá de cómo se implemente en sectores altamente sensibles como el sanitario, donde cada trámite tiene implicaciones directas sobre la salud de las personas.
Desde la industria farmacéutica nacional, sostenemos con claridad: simplificar trámites no significa debilitar controles. Al contrario, implica hacerlos más inteligentes, ágiles y efectivos. La eficiencia sanitaria no debe plantearse como una alternativa entre celeridad y seguridad, sino como la capacidad de garantizar ambas de manera simultánea.
En ese marco, el primer gran desafío es fortalecer a la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (Agemed). Entidad que cumple un rol fundamental en la regulación, control de calidad y vigilancia del mercado farmacéutico. Sin embargo, hasta la fecha enfrenta limitaciones operativas que se traducen en demoras innecesarias a las gestiones.
¿Cómo mejorar concretamente? Siguiendo los lineamientos de las Buenas Prácticas Regulatorias es posible la reducción de requisitos y plazos en los procedimientos, así como la implementación de una plena digitalización de trámites y la estandarización de los criterios en las evaluaciones. La simplificación y optimización administrativas permiten identificar trabas, evitar duplicidad de requisitos, racionalizar procesos y priorizar sectores como el industrial farmacéutico.
De igual manera y bajo criterios semejantes, también es imprescindible optimizar el funcionamiento del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), especialmente en procesos vinculados a los medicamentos de uso veterinario.
Hoy, los cuellos de botella son visibles y tienen efecto negativo en la competitividad de nuestro sector, por ello urge aplicar la política de “tranca cero” y avanzar de manera sostenida en la institucionalidad y certificación internacional de nuestras autoridades, dejando en claro que no se trata de menos regulación o controles, sino hacer los mismos más eficientes.
Superar el “Estado tranca” no será resultado de una sola medida, sino de un compromiso serio de transformar estructuras y conceptos y el apoyo decidido de los actores en una coordinación público-privada. Espacios de trabajo técnico entre autoridades y sector productivo permitirán identificar las “trancas” y diseñar soluciones viables, las cuales además consideren generar competitividad de la industria y mejorar el abastecimiento de medicamentos en nuestro caso.
Bolivia necesita un Estado que funcione mejor y las barreras administrativas que frenan el normal abastecimiento de medicamentos deben ser eliminadas. Así pensamos en la salud de la población y esta es la reforma que apoyamos e impulsamos.
(*) Javier Lupo es presidente de la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol)