Opinión

Estados Unidos, en trance de aislamiento

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6 de febrero de 2017, 4:00 AM
6 de febrero de 2017, 4:00 AM

Hay consenso entre los analistas internacionales en que en la región de Asia-Pacífico se dirimirán los pulsos del poder mundial en el siglo XXI. No solo por la incuestionable pujanza de una potencia como China, sino también porque la demografía y la economía, inexorablemente, empujan el eje de la gobernanza desde el área atlántica hacia allí. La primera ‘gran decisión’ adoptada por Donald Trump de romper el acuerdo comercial de Estados Unidos con esta región constituye, a todas luces, un despropósito en términos mercantiles y políticos. El flamante presidente confirma su empeño de envolverse en las banderas del proteccionismo y el nacionalismo. 

Obama dio absoluta prioridad en su agenda al estrechamiento de relaciones entre Washington y la mayoría de las naciones de esa región en cuestión, un objetivo en el que ya habían empezado a trabajar sus predecesores, tras muchos esfuerzos y luego de casi dos décadas de negociaciones, en 2015, 12 países de América, Asia y Oceanía sellaron un Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) que, de facto, creaba la mayor zona de libre comercio del mundo, reduciendo aranceles comerciales y estableciendo nuevas normas comunes para esa docena de economías que, en conjunto, representan nada menos que el 40% del PIB mundial. El acuerdo beneficiaba a todos, pero era, además, una jugada maestra para EEUU, porque aislaba a su gran rival comercial, China, que quedaba fuera de esa alianza en la que participan Japón, México, Canadá y Australia, por citar algunos países.
Trump prometió en campaña que rompería el TPP y renegociaría otros importantes tratados, como el que vincula a Estados Unidos con Canadá y México. Se esperaba que se impusieran la cordura y la ‘realpolitik’. A cuatro días del inicio de su mandato, determinó dejar sin efecto el Acuerdo Transpacífico, que va a perjudicar el crecimiento global, resentir las exportaciones y si bien este proteccionismo agresivo puede generar algo de empleo inicialmente, a no mucho tardar se traducirá en una subida de la inflación.

La decisión tomada beneficia directamente a China, que está inmersa en forjar su propia alianza, más modesta, con algunos países del Pacífico, y la retirada de Estados Unidos le dejará el campo libre para lanzarse a una estrategia mucho más agresiva. Desde este momento, los equilibrios van a ser más inestables en todos los aspectos; hoy tenemos una China aperturista y unos Estados Unidos en trance de aislamiento 

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