El Deber logo
5 de febrero de 2017, 4:00 AM
5 de febrero de 2017, 4:00 AM

Esta es una historia de dos noticias buenas y las demás malas. Las buenas: en el referéndum nacional vinculante a la Asamblea Constituyente de 2006 Santa Cruz aprobó, con el 71%, una autonomía plena, y en el del 4 de mayo de 2008 aprobó, con el 85,6%, un estatuto que contiene una autonomía de verdad.


Las malas: la Asamblea Constituyente incumplió el mandato de los dos referéndums mencionados porque no estableció autonomías de verdad, sino que diseñó un curioso modelo de autonomías centralizadas, y, principalmente por tal motivo, Santa Cruz rechaza el texto constitucional con el 65% en el referéndum constituyente de enero de 2009.

Posteriormente, la Asamblea Legislativa Departamental le recorta una buena parte de las competencias para ‘adecuarlo’ a la rechazada Constitución, y lo presenta en septiembre de 2015 al Tribunal Constitucional para su aprobación. El Tribunal, que se ha convertido en un implacable centralizador, dicta en días pasados la Declaración 0170/2016, de 178 páginas, en la que rechaza 63 de los 144 artículos de ese proyecto de estatuto ya recortado. 


Es tal la tenacidad centralista de la mencionada Declaración, que prohíbe al estatuto cruceño fijar los límites territoriales del departamento, denominar ‘pueblos indígenas’ a los indígenas o establecer la defensa y promoción de los derechos, y así.

Asimismo, el Tribunal ordena que, después de modificar los 63 artículos, se debe “tener el cuidado de la respectiva socialización”. Al día siguiente de notificada con dicha Declaración, la presidenta de la Asamblea Departamental de Santa Cruz se da modos para hacer un discurso triunfante con ocasión del informe de gestión de la Gobernación, y lo publica in extenso en EL DEBER el 15 de enero pasado. Mientras tanto, el país está más centralizado que nunca y el Gobierno central se sincera y cierra la farsa del Ministerio de Autonomías.


“Corregidas” las 63 observaciones, el maltrecho estatuto resultante habrá quedado a gusto y sabor del centralista Tribunal inquisidor, igual que los ya aprobados de Pando y Tarija, que son copia fiel de las centralistas competencias insertas en la Constitución y que han pasado sin pena ni gloria sin autonomizar nada.  
Es hora de que se abra un debate sobre si fue por esto que votó el pueblo cruceño en dos referéndums autonómicos  

Tags