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Tuvieron que pasar tres años para que se desvelen los detalles detrás del atraco a Eurochronos. Un peritaje científico y profesional pone en evidencia que los policías que actuaron en el lugar de los hechos fueron tanto o más peligrosos que los avezados delincuentes que quisieron dar el golpe de sus vidas y que fallaron.

En el documento se indica con meridiana claridad que el atraco pudo evitarse, porque las evidencias permiten concluir que los policías supieron mucho antes de su planificación. Aún así, dejaron que los delincuentes ingresen a la joyería y tomen rehenes. No solo eso, fue un uniformado quien disparó a quemarropa contra uno de los trabajadores de Eurochronos y que, tras hacerlo, no lo auxilió como debería haber hecho si reconocía que había cometido un error. También se sabe que este agente de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen había tenido procesos abiertos por supuesta violación y supuesto volteo. ¿Cómo es que llega a ser un ‘tirador’ de una unidad tan importante de la institución verde olivo?

Pero hay más, el peritaje también concluye que los policías abrieron fuego de manera irresponsable. Los disparos no tomaron en cuenta que había rehenes, cuyas vidas estaban en peligro. Precisamente, una de las pérdidas más icónicas de este atraco fue la de la gerente general, Ana Lorena Tórrez, que fue utilizada como un escudo humano y que finalmente murió. Ella cayó al suelo como efecto de una bala que fue disparada por un policía, se concluye así porque el tiro llegó de afuera, desde un costado, donde se supone que había uniformados apostados para enfrentarse a los delincuentes. Lo más grave es que ella no fue auxiliada a tiempo, agonizó durante más de 20 minutos, pese a que el peritaje concluye que podían haber llegado hasta ella para socorrerla.

Las conclusiones de este informe muestran a una Policía temible, porque además el jefe de la Felcc de entonces, Gonzalo Medina, y el mismo ministro de Gobierno, Carlos Romero, le mintieron a la población. Pretendieron hacer creer que fueron eficientes llegando a tiempo al lugar para evitar que se consume el atraco, pero ocultaron que ya habían estado informados mucho antes y que no hicieron nada para impedirlo. Tanto Medina como Romero aseguraron que a Ana Lorena la mató una bala disparada por un delincuente y fue la ciudadanía, a través de los videos de celulares, la que permitió que se sepa la realidad.

¡Qué espanto! Esto se supo porque fue público, porque ocurrió en un lugar transitado en la mañana de un día ordinario. Pero ¿cómo sabe la ciudadanía que no hubo otras actuaciones oscuras de la Policía?

Este informe debe marcar un antes y un después. Primero porque hay que castigar con todo el paso de la ley a los policías que actuaron en ese nefasto operativo y segundo porque la institución del orden debe asegurarse de que nunca más ocurra un hecho similar. El año 2017 fue Eurochronos, pero no se debe olvidar que en la primera década de este milenio ocurrió el crimen que involucró al policía Blas Valencia y a otros de sus camaradas en La Paz.

Hay que felicitar la transparencia de quienes hicieron el peritaje para mostrar lo que ocurrió sin encubrir a nadie. Y hay que exhortar a que las cosas cambien, que no haya más delincuentes queriendo ejercer de policías y generando más temor que certidumbre en la sociedad.