Opinión

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Evitemos al carretón de la otra vida

29/3/2020 03:01

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Germán Antelo Vaca
Ciudadano

Los seres humanos en todo el planeta estamos viviendo una situación excepcionalmente dramática por la pandemia provocada por el Covid-19 y va a depender no solo de decisiones de autoridades e instituciones de salud (insuficientes) o de mecanismos de represión para poder controlarla. Gran parte del éxito de esta lucha va a depender de nosotros los ciudadanos que asumamos de manera consciente que al contraer esta grave enfermedad viral, estamos arriesgando nuestra vida y la de nuestros familiares más cercanos y de aquellos que tengan la desgracia de hacer contacto con aquel que esté contagiado de la enfermedad.

Es bueno entender porque una enfermedad con una mortalidad del 3%, puede tener en vilo a toda la humanidad, a centenares de países, desde los más pobres y peor preparados en atención en salud, hasta los más ricos y con buenos sistemas de salud. Este caos y sensación de indefensión que sentimos todos se debe al alto grado de contagio, sobre todo el comunitario (entre nosotros) que infesta de manera exponencial, llegando rápidamente a centenares y miles de personas en pocos días o semanas, sobrepasando la capacidad de los sistemas de salud, hasta los mejor preparados, por lo que se tornan insuficientes y se refleja en la falta de camas hospitalarias, camas de UTI, personal de salud o respiradores suficientes para una atención adecuada de cada uno de los pacientes. Esta situación aumenta la morbimortalidad de los enfermos, sobre todo los de mayor riesgo, aquellos con enfermedades de base o personas de tercera edad.

Es por esta situación que debemos evitar al máximo el contagio y la propagación de la enfermedad a un nivel controlable, que permita a los sistemas de salud tener la capacidad de dar respuesta a la pandemia. Es bueno entender que con la cuarentena no van a desaparecer los contagios, estos serán en menor proporción y permitirá que, al haber menos enfermos, habrá más camas hospitalarias, más camas en terapia intensiva y personal suficiente, y todos tendremos la posibilidad de ser atendidos de manera adecuada; por lo tanto, más ciudadanos se salvarán y sobrevivirán con anticuerpos y la mortalidad será mucho menor. El objetivo es evitar el colapso del sistema sanitario.

Para que todo esto suceda, tenemos que asumir de manera consciente todas la medidas que se están recomendando, desde la cuarentena, el distanciamiento entre personas, el estornudar o toser en el pliegue del codo, el lavado de las manos con jabón de manera frecuente, el uso del alcohol gel, etc., medidas que solo nosotros, los ciudadanos podemos llevarlas adelante, evitando actitudes irresponsables e irracionales que lastimosamente están sucediendo en el país, agrediendo a los policías o interpretando que esta pandemia en un invento de la derecha.

Es bueno recordar que en Santa Cruz hubo una epidemia provocada por el virus de la viruela en 1861. En aquellos años se conocía poco de esta enfermedad y no habían las condiciones para tratarla de manera adecuada, por lo que miles de personas perdieron la vida. Cuenta la leyenda que una carroza jalada por bueyes por la noche transportaba a los moribundos y desafortunados y los conducía hasta las afueras de la ciudad, las ruedas crujientes y los gemidos de los atormentados erizaban la piel de quien se atrevía a permanecer despierto o merodeando las calles de la ciudad. El historiador Walter Ruiz menciona en uno de sus libros: "El carretero hacía sonar un cuerno para avisar a la gente que estaba pasando y así puedan cerrar sus puertas y evitar el contagio". Este carretón se lo conocía como el "Carretón de la otra vida".

Espero que seamos lo suficientemente conscientes y responsables para que en nuestra ciudad y en nuestro país, evitemos tener nuevamente el “Carretón de la otra vida”, está en nuestras manos.
Mi recomendación es: “Quedate en casa”.

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