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Con motivo de la asunción a la Presidencia de Ecuador del señor Lenín Moreno, llegó al palacio real de la plaza Murillo la primicia que hizo conmover los cimientos del viejo caserón, pues se supo que nuestro presidente vitalicio es el decano de todos los presidentes de América, ya que lleva gobernando 11 años y medio, récord de duración en el ejercicio del poder. Este hecho noticioso se pudo comprobar en la capital ecuatoriana, donde se reunieron casi todos los mandatarios de América, registrando además el caso curioso de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que se saludó con Evo Morales, estando ella en su segundo mandato. 

Por iniciativa de nuestro canciller, Fernando Huanacuni, Evo buscó un encuentro con la Dra. Bachelet, el cual fue negado por la presidenta chilena. Informes enviados desde Quito por los yatiris que siempre acompañan a nuestro presidente indican que todos los primeros mandatarios reunidos en la capital ecuatoriana acudieron a nuestro mandamás para solicitarle orientación y consejos en muchas circunstancias protocolares, pues nadie conoce mejor que Evo cómo debería realizarse este tipo de reuniones, ya que él nunca faltó a ninguna transmisión de mando, además de ser el único que tiene avión propio y está siempre listo para asistir a dichos eventos. 

Poseedora de informes completos procedentes de la capital ecuatoriana, Macacha se alegró de la decanatura de nuestro mandatario, situación que lo coloca por encima del representante estadounidense y de algunas potencias extracontinentales, lo que infló de legítimo orgullo el pecho de la periodista cochabambina. Macacha me rogó dar esa información a Bolivia, hecho que me complazco en transmitir a mis lectores para que todos sepan que Evo lleva gobernando más de una década, correspondiente a tres gestiones democráticas en los países vecinos, circunstancia que seguramente provocó la envidia de todos los gobernantes que asistieron a la posesión de Moreno. Felicitamos al presidente por este récord de permanencia en el poder, aunque muchos ciudadanos ya nos sintamos algo aburridos de aplaudir al mismo personaje.  

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