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6 de agosto de 2017, 4:30 AM
6 de agosto de 2017, 4:30 AM

Con el buen propósito de incrementar el patriotismo de mi corresponsal en el Palacio Real de la Plaza Murillo, la invité a escuchar el informe del presidente vitalicio Evo Morales que debe dirigir a la ciudadanía, momento emocionante que en años pasados fue la lectura sufrida de cifras supermillonarias que sobrepasaban la capacidad aritmética, de quien solo había tenido la experiencia de contar las ovejitas que sus parientes de Orinoca pastaban por los alrededores, pero la buena suerte hizo que en vez de perderse una ovejita se perdió el pastorcillo que fue a parar a la zona del Chapare, donde llegó a ser secretario de deportes y luego capitán del seleccionado de fútbol, que debió llamarse Coca Junior.

Grande fue la decepción de mi comadre cuando supo que la Asamblea Legislativa se reuniría en Cobija donde el calor y los bichos no le perdonarían ninguna hazaña discursiva, contentándose con brindar un informe de hechos ya conocidos por todos los ciudadanos bolivianos. Al ver la desilusión de la cholita cochabambina, que esperaba oír nuevamente el hablar del Demóstenes orureño traté de elevar el espíritu de bolivianidad de la heroína de la  Coronilla contándole que Bolivia es un país único, que su himno nacional es el mejor del mundo y que gañó el Campeonato Mundial de Himnos… no recuerdo dónde se realizó, pero que es… el más hermoso, no cabe duda. 

Aproveché para enseñar a mi comadre el significado de los hermosos colores de nuestra tricolor: rojo, amarillo y verde; ella, con su clásica ingenuidad, me preguntó por qué algunos países africanos llevan los mismos colores, sin poderle responder, sin tener que admitir nuestra similitud con los gustos de ese continente. 

Asimismo, le dije a mi discípula que nuestra música es tan bella y conmovedora que la roban los chilenos, los peruanos, los brasileños, los argentinos y hasta los suizos y japoneses, aunque nunca pudieron estos componer una cueca de letra tan sublime como es: “Levantate  Carmen Rosa, de esa cama valerosa, con tus cabellos tendidos, más hermosa que una rosa”. Cita que conmovió a mi interlocutora. Después de haber exprimido ante ella mis ejemplos más sublimes de bolivianidad…nos fuimos cantando…”Viva mi Patria Bolivia, una gran nación, por ella doy mi vida, también mi corazón”.  

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