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Generalmente, asociamos el fracaso a una connotación negativa, algo que no queremos en nuestra vida y que alejamos del pensamiento en el momento de emprender. Las redes sociales muestran hoy en día una sobrevaloración de un falso concepto de “éxito”.

Es como si viéramos la punta del iceberg y una senda de logros y resultados deseados que otros comparten, pero dejando fuera el sacrificio, esfuerzo y la cantidad de fracasos superados hasta llegar a la meta.

El fracaso no existe, porque todo lo que vivimos es una oportunidad para aprender. La vulnerabilidad de no creernos infalibles es justamente lo que nos da fuerza y voluntad para superar los escollos de la vida. Entre los motivos que nos ayudan a ver lo positivo del fracaso, están un mayor desarrollo de la inteligencia, porque el error nos permite analizar y ver los fallos; también desarrollar una mayor capacidad de aprendizaje y de la memoria; crear nuevas conexiones neuronales en el cerebro y ejercitar la capacidad de resistencia. El comediante y empresario colombiano Piter Albeiro, ha sido un emprendedor tenaz.

Antes de su primer gran éxito, probó en más de 15 negocios que fallaron por diferentes razones. ¿De verdad crees que sin los fracasos hubiera podido contarnos hoy sobre su éxito? Tal como dice el psiquiatra y empresario David Viscott, “aceptar nuestra vulnerabilidad, en lugar de tratar de ocultarla, es la mejor manera de adaptarse a la realidad”. Mostrarnos vulnerables y susceptibles a las fallas es lo que nos hace humanos. Pongamos en perspectiva el fracaso como nuestro mejor aliado para crecer y aprender.

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