Opinión

Expansión sin control

El Deber 23/5/2017 04:00

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Hace rato que ya no podemos pensar a Santa Cruz de la Sierra como una ciudad aislada, sino como parte de una región metropolitana, que incluye a los municipios de Cotoca, Warnes, Porongo y El Torno, con más de dos millones de habitantes. Desde La Guardia, el área metropolitana mide unos 65 kilómetros cuadrados. Entre 2001 y 2017, más de 20.000 hectáreas de ese territorio se han urbanizado de forma acelerada. Paradójicamente, más de la mitad de ese espacio todavía está vacío y necesita obras de infraestructura urgente para atender la creciente presión demográfica.

Según expertos, la urbanización ha quedado en manos de empresarios y organizaciones que han aprovechado las debilidades institucionales de los municipios chicos para expandir la mancha urbana sin mayor planificación. La falta de agua, la proliferación de la basura y la demanda de alcantarillado sanitario aparecen como los mayores desafíos para una región que, en pocas décadas, superará los cinco millones de habitantes.

Solo en Warnes hay 147 urbanizaciones aprobadas y 27 en trámite, pero todavía no se han hecho las obras fundamentales para albergar a una población que puede llegar a 200.000 almas en 2020. Paradójicamente, dicho municipio tendrá urbanizado un territorio para 2,7 millones de personas. A la expansión sin control de las manchas urbanas se suman los conflictos de límites entre los municipios de Santa Cruz de la Sierra y Cotoca, donde se cruzan poderosos intereses económicos en un área de más de 15.000 hectáreas.

En los años 60, la consultora Techint planificó una ciudad para 500.000 habitantes en el año 2000. Ese cálculo fue rebasado ampliamente y hoy se requiere una nueva planificación para el año 2050 que nos permita garantizar la provisión de servicios básicos para más de cinco millones de habitantes. No se puede dejar la planificación de la ciudad más importante de Bolivia, en términos demográficos, en manos de los especuladores inmobiliarios, que solo buscan un rédito económico de corto plazo. Tampoco se puede permitir que unos pocos alcaldes decidan sobre el futuro de tal cantidad de territorio, siendo que lo importante es pensar en los problemas y sus soluciones en relación a la región metropolitana, más que a sus unidades particulares.

No olvidemos que otros factores externos, como el cambio climático, pueden plantear desafíos mayores para lo que será –sin duda– la ciudad más grande del país. Autoridades, empresarios, urbanistas, organizaciones sociales y ciudadanos, todos, tienen la responsabilidad de participar y decir su palabra sobre esta materia. 

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