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Extinción de la diversidad política

Fernando Rodríguez M 16/6/2021 05:00

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Nos ha tocado asistir a un hecho que está rompiendo con los esquemas a los que estábamos acostumbrados y dentro de los cuales nos desenvolvíamos con algunos sobresaltos propios de la realidad, pero, fundamentalmente, significaban y representaban el respeto al pensamiento de los otros y también el respeto a las otras personas.

No podemos echarle la culpa total a la pandemia o al coronavirus en particular, por los profundos cambios en la realidad política que estamos viviendo, en particular en Latinoamérica y uno de sus principales aspectos, es que la diversidad política se está extinguiendo, dando paso a una mentalidad directa y exclusiva de opuestos bajo el esquema del blanco o negro, no aceptándose, principalmente por uno de esos bloques, la mínima posibilidad de conversar, discutir, discrepar, porque su negativa formación política, sin que exista ideología y menos pensamiento político, únicamente pone las situaciones en el marco de que o es blanco o es negro.

Hasta no hace mucho en los países latinoamericanos, la divergencia de opiniones, pareceres y pensamientos políticos no solo en los actores públicos, sino en la población en general, era la conducta normal y aceptada, tal vez con restricciones de tipo personal, pero nunca con la mentalidad de que únicamente lo válido es lo mío y los demás deben acatar y aceptar lo que determine y disponga.

¿Como hemos llegado a esta lamentable situación? Podrán haber varias teorías o explicaciones, y reitero, esos cambios si bien tienen alguna influencia de la pandemia o el coronavirus, los cambios mentales son más profundos y, de repente, la culpa misma es de los políticos y líderes que no han sabido aggiornarse, es decir, actualizar sus pensamientos y propuestas al nuevo mundo que evidentemente irrumpió en el siglo XXI, con una población para quienes lo político del siglo pasado, era eso, justamente no había novedad, era del pasado, no se les ofrecía alternativas u opciones políticas modernas, con nuevo pensamiento y nueva mirada a encarar el futuro, y así nos va y, lo peor, nos seguirá yendo.

Así irrumpió una posición política de dividir el escenario solamente en dos facciones, o blanco o negro, especialmente por el manejo político (no ideológico) de uno de esos bloques, que sí tiene la experiencia de manejar, torcer, predisponer, el pensamiento de la gente, en que el que no piensa como ellos, no sirve, debe desaparecer, y se utilizan los mecanismos de fuerza con la invalorable ayuda de los sistemas de administración de justicia, manejados y manipulados por ellos mismos.

Al frente, se encuentra apavorada la otra mitad de la población que ve cómo sus derechos, sus pensamientos se desconocen o minimizan y no encuentran los líderes que enfrenten ese ataque, salvo algunos políticos de viejo cuño que no tienen las respuestas y menos el carisma para enfrentar esa situación fáctica de ataque y menos un pensamiento crítico que vaya formando una nueva ideología con una doctrina filosófica centrada en nuevas y modernas ideas fundamentales para caracterizar un nuevo pensamiento político de las generaciones actuales, que no tienen guías y menos líderes para encarar un nuevo futuro, que no sea el blanco o negro.

Salvo Uruguay como país democrático y con respeto a los pensamientos de los otros, en los demás países y solo para citar como evidencia de lo explicado, Chile, Argentina, Perú, Brasil, Bolivia, Ecuador, Colombia, son países que se encuentran dentro de esa polarización negativa de o es blanco o es negro.

Qué difícil se hace pensar que esa dicotomía política, en el próximo futuro pueda cambiar o tener nuevas propuestas reales y aplicables, porque no se vislumbra en el horizonte cercano ningún líder que pudiera surgir para llevar a cabo cambios que recuperen la diversidad política y el respeto a los contrarios.



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