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En los últimos días la justicia boliviana ha emitido al menos siete fallos favorables a integrantes del Movimiento Al Socialismo desde que se supo de la victoria de ese partido en la elección del 18 de octubre.

Es decir, ni siquiera asumió el nuevo Gobierno y ya la justicia parece haberse puesto al servicio del partido que volverá al poder este domingo.

Los jueces Román Castro Quisbert y Claudia Castro Dorado fallaron a favor del expresidente Evo Morales, de los exministros Juan Ramón Quintana, Héctor Arce Zaconeta y del dirigente cocalero Faustino Yucra, que habló con Morales cuando este se encontraba en México en una charla que fue grabada y se recordará porque en ella se instruía bloquear las rutas para que no entre alimento a las ciudades durante los conflictos de noviembre del año pasado.

Posteriormente, el juez Javier Vargas Arancibia dejó sin efecto la orden de aprehensión contra el exministro de Defensa Javier Zavaleta.

El último caso conocido es el fallo del juez Gary Bracamonte, que suspendió la detención domiciliaria del exgobernador de Chuquisaca Esteban Urquizu.

También la Fiscalía puso su cuota parte en esta campaña al dictar el sobreseimiento del vicepresidente del MAS, Gerardo García, procesado por el robo de un vehículo oficial. En resumen, siete fallos, y todos favorables a militantes y dirigentes del MAS.

Lo curioso de casi todos esos casos es que los fallos favorables a los integrantes del Movimiento Al Socialismo se produjeron en sorpresivas y no anunciadas audiencias desarrolladas cerca de la medianoche en días de fin de semana previos a un feriado.

Es decir, cumplieron a cabalidad con aquella estrategia política que aconseja anunciar medidas que pudieran generar una reacción popular adversa, en horas de la noche de días previos a largos fines de semana por la presencia de feriados. Así, dice la teoría política de los que arman escenarios de reacción, el impacto llega bastante ‘enfriado’ al primer día hábil posterior a una medida traumática o impopular.

De eso saben, por lo visto, esos jueces al servicio del MAS, para quienes los adjetivos calificativos hasta ahora conocidos quedaron prácticamente como piropos al lado de los que seguramente merecen escuchar.

Esa es la justicia boliviana, que se arrima al poder político porque saben que de esa forma se benefician de jugosos sobornos que les permiten dar el gran salto rápido a la riqueza. No les importa ser ‘mal vistos’ por la sociedad, finalmente la opinión pública no da ingresos, los fallos acordados sí.

En este macabro juego de poderes también intervienen, naturalmente, los operadores políticos, en este caso del partido beneficiado, que previamente llegan a ‘acuerdos’ escondidos para que no existan sorpresas en las audiencias.

Si así comienza el Gobierno de Luis Arce antes de haber asumido, no será muy difícil intuir cuál será el estilo de gobernar del nuevo ciclo del MAS en el poder político.



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