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Faltan cinco días...

Carlos Hugo Molina 13/10/2020 05:00

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Esta es la Bolivia que votará el 18 de octubre.

El 80% de los bolivianos vivimos en el área urbana. De los 7.332.925 bolivianos que están habilitados para sufragar, el 73.16% votará en los tres departamentos del eje central. En este momento somos 11 millones de habitantes y tenemos 13 millones de celulares a través de los cuales nos comunicamos. Nuestro bono demográfico, el de la población joven económicamente activa, durará todavía 20 años pues el 60% de la población es menor de 29 años. Hemos aprendido a estudiar, relacionarnos, comprar y vender y abrazarnos utilizando conectividad y las redes... y en unos años, el 50% de la población boliviana vivirá, producirá y será comunidad social en el departamento de Santa Cruz.

La pandemia nos está obligando a mirar el mundo pues si no lo hacemos, podemos terminar encerrados y corriendo el riesgo de que el tren de la vida y el desarrollo nos deje. Somos hijos de la democracia y desde el 10 de octubre de 1982 aprendimos que “no hay libertad sin lucha”.

La profundización y recuperación de la democracia continuará, luego del 18 de octubre, con la elección en el mes de abril de 2021 de las autoridades territoriales. Serán las primeras elecciones autonómicas plenas, sin imposiciones ni chantajes del centralismo y con la libertad de votar por los mejores candidatos democráticos. En abril del año 2021 se completarán los instrumentos para la construcción del Proyecto País que despegará, definitivamente el 2025, a los 200 años de la fundación de la República del Libertador Bolívar.

La insistencia sobre el tema de las ciudades como gota que horada la piedra, está dando resultados. Seguir sobre él, significa equilibrar una visión de desarrollo integral campo-ciudad, urbano-rural. Significa reconocer la necesidad que dé respuestas y logre progreso a donde se encuentra la gente con su demanda agregada. Significa establecer una estrategia que integre un millón de km2 de territorio que en unos años no tendrá población, y deberán ser asistidos desde esto que estamos llamando ciudades intermedias. Este trabajo significa reconciliarnos como bolivianos en nuestra diversidad cultural, sin superioridad étnica ni exclusión de raza, sexo o condición económica, para volver a ser ciudadanos políticos y ciudadanos responsables.

En cinco días más, estaremos votando con barbijo, cuidando la distancia, lavándonos las manos, llevando un bolígrafo propio… cuando lo hagamos, podremos exigirle a quienes pretenden gobernarnos la paz en la que necesitamos vivir, decirles que ya es suficiente tensión, y que el estrés de la pandemia no debe verse aumentado por la violencia política. En ninguna de sus manifestaciones.

Debemos prometernos que los próximos cinco años serán de reconciliación, que nos debemos unos a otros, que todos somos uno en nuestras diferencias. Aunque esto parezca inocente o ingenuo, es lo que necesitamos para reconciliarnos con nuestro futuro. Y vamos a trabajar y luchar por conseguirlo.

¡Votemos por la vida!