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Faltan vacunas

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Faltan vacunas para la segunda dosis. Grave problema. Ya dijimos en un artículo pasado que la ciencia y los científicos que habían trabajado en la elaboración de las vacunas nos estaban dando una nueva oportunidad, la vacunación en masa en EEUU y varios países de Europa ha demostrado claramente que independiente del laboratorio que las fabrica, la inmunidad de la población en contra del coronavirus se va haciendo realidad y ciudades completas hoy disfrutan la posibilidad de tomar un café o compartir espacios públicos sin restricciones sanitarias, tales como el uso del barbijo y del distanciamiento social que aisló a todo el mundo en estos 18 meses.

Con esperanzas y enorme satisfacción la campaña de vacunación en nuestro país se inició. Profesionales de salud y personas de la tercera edad fueron los primeros en recibir la primera dosis y así enfrentar esta segunda o tercera ola de contagios que mundialmente sigue cercenando la vida de miles de personas que han sido contagiados y que aquellos que han sobrevivido a la enfermedad quedan con secuelas que aún la ciencia no ha podido dimensionar.

Habíamos dicho que la logística iba a ser un problema debido a la necesaria cadena de frío que se necesita para lograr el traslado de la vacuna de los laboratorios a todos los rincones del mundo, pero de todas maneras la vacunación ha avanzado.

El tema ahora es que infelizmente en nuestro país el Ministerio de Salud no está logrando adquirir las dosis de vacunas necesarias para aplicar en algunos casos la segunda dosis y en general la primera para las poblaciones más jóvenes. Así como van las cosas y coincidiendo con análisis pesimistas de muchos profesionales, Bolivia será uno de los últimos países en conseguir la necesaria vacuna.

No es posible que el Ministerio de Salud y otras autoridades sigan un guion alejado de la real urgencia de la adquisición de las vacunas, por el contrario y por desgracia siguen debatiendo, siguen estudiando, siguen dando vueltas, y por si esto no fuera poco, aun (dejan percibir) priman intereses políticos y económicos que no permiten que de una vez por todas tengamos la cantidad suficiente de vacunas.

Las vidas perdidas, los negocios perdidos, los empleos perdidos y todo el efecto devastador de la pandemia son irrecuperables, seguir pensando en cuarentenas rígidas y restricciones a la población desesperada y asustada, son señales que algo está muy mal en las esferas de gobierno, sea este el nacional, departamental o municipal. Es urgente que el Estado en su conjunto adquiera las dosis suficientes para vacunar a la población inmediatamente y con carácter de urgencia. Somos una población menor que la del Estado de Sao Paulo en Brasil, por lo que negociar este volumen tampoco debería ser un gran problema.

En todo caso, la angustia e incertidumbre de la población que por no existir la vacuna no ha sido vacunada con la segunda dosis deja muy en claro que en este particular caso no se puede improvisar y dejar vulnerable y sin respuesta a la gente que no ha completado su inmunización.

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