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La logística es un factor determinante en el precio de un bien, entendida esta como la cadena de suministros de una sucesión de servicios desde el lugar donde se produce hasta el lugar donde se consume. En algunos casos estos costos logísticos se equiparan al precio del producto cuando este es un bien básico sin valor agregado, por ejemplo, el carbón mineral, el mineral de hierro o inclusive ciertos cereales cuando cotizan a la baja en el mercado internacional. En Bolivia el costo promedio logístico de las importaciones equivale al 18% del valor de las ventas, siendo casi el doble del costo logístico de los países desarrollados.

Durante el presente año los importadores y agentes de carga han sido testigos del incremento inusual e inexplicable del valor de los fletes marítimos a niveles impensados de hasta cinco veces el flete cobrado hace poco más de un año en el último trimestre de 2020 cuando se empezó a reactivar la economía global. Los altos fletes de las compañías navieras han elevado sus ganancias a sumas sin precedente; conforme reporte de la Bolsa de Valores donde cotizan estas compañías, Cosco Shipping, hasta el tercer trimestre de 2021, había aumentado sus utilidades en más de 1.600% a 10.450 millones de dólares, Maerks reportó beneficios netos de 5.500 millones de dólares, mientras que Hapag Lloyd había reportado 13.000 millones de dólares de ganancias para el mismo periodo.

Según la publicación especializada en Logística The Loadstar, se estima que las ganancias de las navieras podrían llegar a fines de 2021 a la friolera suma de los 200.000 millones de dólares, mientras muchas empresas exportadoras aún no pueden embarcar sus productos y cientos de miles de importadores han tenido que cancelar sus órdenes de compra ante la imposibilidad de conseguir reserva de contenedores para los embarques de sus compras navideñas.

A toda esta marea de fletes altos, se sumaron las congestiones en los principales puertos de China como Shanghái y Tianjin por restricciones de operación ante rebrotes pandémicos, y ahora se suma la congestión de los puertos de la costa oeste de Estados Unidos, especialmente Los Ángeles y Long Beach, que llegaron a tener considerables demoras en la recepción de buques, al igual que el Puerto de Houston en el Golfo, que recibe el 70% de la carga de contenedores en la costa sur. Es evidente que estas disrupciones en el transporte marítimo entre las costas asiáticas y de Estados Unidos en el océano Pacífico, tienen una relación directamente proporcional a la falta de contenedores y elevación de fletes en el resto del transporte marítimo mundial y afecta de mayor manera a quienes menores flujos de contenedores tienen, como Sudamérica y África.

En Bolivia no quedamos al margen de las consecuencias de los altos fletes marítimos y las congestiones portuarias, a pesar de no tener mar ni puerto marítimo. Si bien nuestras importaciones han crecido un 32% hasta el mes de septiembre de 2021, este incremento está concentrado en los combustibles (170% más que el 2020), lubricantes, fertilizantes y agroquímicos cuya elevación responde a un aumento en los precios. Las importaciones de alimentos y bebidas se han mantenido, los bienes de capital solo se incrementaron en 5%, mientras los productos de consumo tuvieron un alza del 33%. Gran parte de este aumento en los valores de importación se debe al incremento en los costos logísticos, en el caso de las compras de China y resto de Asia el costo del flete marítimo subió entre 300% y 400% comparado con los fletes de mediados de 2020, a lo que se debe sumar los sobrecostos portuarios y de devolución de contenedores que al menos aumentaron entre 150% y 200%.

El mercado nacional está experimentando una inflación sostenida de precios en los productos de importación como vehículos, partes y piezas automotrices, llantas, insumos industriales (polietileno, polipropileno, vidrio, acero, aluminio), equipos y material de transporte, insumos agrícolas (fertilizantes, agroquímicos, insecticidas). Esto sin duda genera presión sobre los costos de producción y los precios finales. A nivel global el reciente informe de la Unctad sobre transporte marítimo indica que el incremento de los precios de los bienes de importación será del 11% hasta 2023, debido al alza de los costos logísticos, mientras que en América Latina la inflación promedio a septiembre de 2021 llegó al 8%. En Bolivia el último reporte del INE muestra una tasa de inflación acumulada del 1% al mes de octubre de 2021, sin el dato de la inflación subyacente que no considera los precios de los alimentos y la energía.

La pregunta que ronda ahora en los consumidores es cuánto más cara será la Navidad con todas estas anomalías logísticas y elevación de precios. La respuesta es una combinación de optimismo y pesimismo, puesto que en materia de alimentos y bebidas los precios están controlados y bajos, en cuanto a los productos propios de la Navidad, como juguetes, artículos navideños, equipos electrónicos (tablets, celulares, notebooks, auriculares, etc.), así como las prendas y accesorios de vestir tienen un incremento promedio entre 30% y 40%, por lo que habrá que tomar las previsiones debidas para comprar lo necesario, de forma que el presupuesto alcance.

Antonio Rocha Gallardo es  Presidente - CNDA


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