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Frente a nuestros fantasmas

Carlos Hugo Molina 17/11/2020 05:00

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En el oficio de buscar respuestas a lo que nos incomoda colectivamente, he encontrado dos situaciones propicias para su socialización.

Hemos conocido la situación académica, la investigación, la ciencia y la tecnología de las universidades en América Latina en un informe que realiza una fundación internacional que trabaja en la materia. Por el resultado del informe, surge la evidencia que debemos cambiar el enfoque con el que hacemos las cosas en Bolivia cuando constatamos el número de nuestras universidades en el ranking. Esto no es para lamentarnos, es para saber en qué situación estamos y plantearnos metas, pues el mundo ya no nos esperará más, y esto no se remediará con lamentos.

La Fundación les asigna un puntaje a las universidades través de ocho indicadores: Reputación académica, Reputación del empleador, Proporción de profesores por estudiante, Personal con doctorados, Red de investigación internacional, Citas por artículo, Artículos por facultad e Impacto en la web.

En la distribución de las 100 mejores universidades de América Latina está Brasil con 27, México con 16, Chile con 15, Argentina con 12 y Colombia con 11 universidades. Esos cinco países concentran las 81 mejores universidades latinoamericanas en el año 2020. El resto se reparten Venezuela y Ecuador con 4 universidades cada uno, Perú y Costa Rica con 3, Cuba y Uruguay con 2 cada uno y Puerto Rico con 1 universidad. Ninguna universidad de Bolivia está en esa calificación.

Las nueve universidades bolivianas aparecen en relación con las 410 calificadas en América Latina, en el puesto 128 Universidad Mayor de San Andrés; 201 Universidad Mayor de San Simón; 201 Universidad Privada Boliviana; 251 Universidad Católica Boliviana; 351 Universidad Cristiana de Bolivia; 351 Universidad de San Francisco Xavier; 351 Universidad del Valle; 351 Universidad Técnica de Oruro; y 401 Universidad Tecnológica Privada de Santa Cruz.

Este es un tema que merece una reflexión colectiva. Las universidades son los centros a cargo de la investigación y aplicación de los resultados en la sociedad. Mientras no cumplan con esa función, la población estará en dependencia del pensamiento y la tecnología mundial. Vemos lo que nos está ocurriendo con la pandemia. Las universidades son el reflejo de la sociedad y el Estado, y esto obliga a modificar comportamientos y conductas.

La siguiente preocupación surge de una pregunta que he formulado en las redes a partir del resultado electoral del 18 de octubre: ¿Por qué Santa Cruz no ocupa el espacio de poder que le corresponde, al ser el departamento motor y dinamizador de la economía boliviana?

Estamos escuchando explicaciones extremas que asumen un victimismo (no nos dan el espacio, hay una confabulación del andinocentrismo), hasta el de la negación por prejuicios (los cruceños son racistas, son separatistas y otras lindezas). En el centro del análisis existen otras razones que se refieren a la forma que “los cruceños” estaríamos intentando ocupar el espacio de poder nacional en manos de un distinto “con mentalidad y comportamiento colla”. La crítica señala que el liderazgo oriental y su modo de manifestarse, no ha logrado enamorar por error o desconocimiento, a los habitantes de esos “otros espacios”. En Santa Cruz hay quienes señalan que no se necesita que el presidente sea necesariamente cruceño, si quien ejerce el poder respeta y favorece las condiciones de la producción y de la cultura de quienes vivimos en las tierras bajas.

Estamos buscando colectivamente construir puentes de entendimiento a partir del conocimiento de las causas; comprobamos que lo mejor es enfrentar el problema haciendo las preguntas sustantivas: el que “los bolivianos de occidente” no votan por un candidato boliviano de origen cruceño, ¿es un problema de forma, de fondo, es porque somos menos habitantes, es porque no sabemos cómo hacerlo, es por discriminación, es por una casusa ideológica?

Convengamos que esta duda puede ser formulada por los habitantes de cualquier departamento. Lo importante será que maduramente, encontremos respuestas para seguir adelante.