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El desastre medioambiental en la Chiquitania, provocado por el fuego, ha tenido como una de sus causas las decisiones políticas tomadas por el Estado con el propósito de ampliar la frontera agrícola, y tendrá consecuencias en las elecciones de octubre próximo porque la reacción en los diversos niveles de gobierno fue tardía y algunos candidatos opositores están desubicados en el tiempo. Me interesa emitir algunas conjeturas sobre las consecuencias.

En el caso de Comunidad Ciudadana, su candidato Carlos Mesa, aprovecha el momento para sacarse fotos e interpelar al Gobierno. Un comportamiento demasiado oportunista ante la desgracia y preocupación general de la ciudadanía. Tengo mis dudas respecto al beneficio que le redituarán dichas imágenes el 20 de octubre próximo. Por su parte, Óscar Ortiz (BDN) ha guardado silencio, pero vía Twitter informó que suspenderá su campaña y pondrá sus recursos a disposición de la emergencia. Un comportamiento un tanto prudente pero que deja sabor a poco.

Por su parte, desde el MAS, la justificación de los chaqueos por parte de Morales Ayma: “las pequeñas familias si no chaquean, ¿de qué van a vivir?”, y de que algunos grupos se movilizan pidiendo cuidar el medioambiente y luego pasan las marchas y se van a comer comida chatarra a los supermercados, sus fotos con overol para demostrar que está en el lugar de los hechos pero trabajando y, más aún, lo atizado por Quintana, en el sentido de que la derecha ha provocado de manera deliberada las quemas y la negativa a declarar zona de desastre y pedir ayuda internacional son evidencias de que el Gobierno nacional más está enfocado en el proceso político-electoral que en las necesidades urgentes.

Sin duda alguna, los incendios han obligado a replantear las estrategias de campaña a los candidatos, dejar de lado las protestas pro 21-F, e invisibilizar las demandas de los sectores de salud y transporte. No obstante, algunos candidatos oficialistas y opositores, y personajes de la farándula -de manera muy desubicada- insisten en ganar protagonismo mediante la desgracia en medios de comunicación y sobre todo en redes sociales.

Considero que hoy lo primordial es controlar el fuego y ayudar a los más afectados. Por lo tanto, los actos proselitistas, la pretensión por parte de autoridades y militantes del MAS de justificar las reacciones tardías del Gobierno central, y por otro lado, viralizar noticias falsas con el solo propósito de desgastar y polarizar con el oficialismo; son actos que únicamente agudizan el momento crítico que todos estamos viviendo. Primero apaguemos el fuego y después hagamos política, no al revés, pues las consecuencias de este comportamiento errático serán devastadores el 20 de octubre.