30 de octubre de 2021, 4:00 AM
30 de octubre de 2021, 4:00 AM

Los gobiernos de Perú y Bolivia desarrollarán hoy reuniones de un gabinete binacional con una agenda de varios temas y la visita del presidente peruano Pedro Castillo, en su primer viaje oficial bilateral fuera de sus fronteras desde que asumió la presidencia de su país el 28 de julio.

Entre los objetivos de las reuniones destacan las definiciones sobre políticas fronterizas, con miras a una mayor flexibilización de las condiciones para el tránsito de personas de ambas naciones.

Otros asuntos a discutir son las cuestiones de integración, el uso del puerto de Ilo, hidrocarburos e integración energética, cuencas fronterizas, acuerdos comerciales y delitos transnacionales.

En las reuniones técnicas previas al encuentro de este sábado, se ha abordado la venta de gas licuado de petróleo boliviano a Perú, la interconexión eléctrica con el sur peruano y otros aspectos relacionados con una mayor integración energética.

Otro problema a discutir es la minería ilegal en cuencas amazónicas y la conexión entre las poblaciones fronterizas, junto a la necesidad de contener los delitos transnacionales centrados en el narcotráfico, contrabando, trata y tráfico de personas.

Se prevé autorizar la habilitación de un tercer paso fronterizo entre las zonas amazónicas de ambos países, entre la ciudad peruana de San Lorenzo y la boliviana llamada Extrema, ubicada en el departamento de Pando.

Con relación al proyecto de Ilo, se pretende potenciar el comercio por ese puerto, dadas las dificultades frecuentes que se presentan en el uso del puerto de Arica, Chile. Se conoce que una de las prioridades en esta materia es la construcción de un rompeolas en Ilo para garantizar la embarcación de mercadería.

Sobre la importancia de consolidar las relaciones de dos países históricamente hermanados como Bolivia y Perú, no hace falta redundar demasiado: Los lazos culturales vienen desde antes de la llegada de los españoles a América.

Sin embargo, es preciso fortalecer esos lazos sobre la base de un entendimiento de las naciones y no necesariamente de la visión política similar que hoy por hoy comparten los gobiernos de ambas naciones.

En ese contexto, hay que recordar que particularmente el jefe del MAS, Evo Morales, es quien más interés ha mostrado en Perú con varias visitas realizadas en estos tres meses, para participar en reuniones políticas con grupos de simpatizantes del gobierno de Pedro Castillo, lo que ha despertado cierta susceptibilidad en medios peruanos.

Una de las razones de esa preocupación es el supuesto impulso que estaría dando Evo Morales en Perú a la aprobación de una ley de la coca de dudosa intención, en un país que no requiere de esos cultivos, y cuyos excedentes se destinarían al narcotráfico.

En el vecino país se ha hablado de injerencia del jefe masista boliviano en asuntos que son de estricto interés de los ciudadanos peruanos. Aquello de la “patria grande” y demás alegorías poéticas con las que suele vestirse esos intentos de internacionalización no son más que argucias para la expansión de hegemonías ideológicas, particularmente desde la perspectiva de las izquierdas y los populismos.

La reunión del gabinete binacional será dirigida por los presidentes de dos países e integrada por ministros y viceministros de ambos gobiernos, como corresponde, y tendría que transcurrir por una ruta institucional, alejada de actos y consignas político partidarias por la que suele preferir el jefe partidario que dedica 24 horas al día a hacer política en el país.

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