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Ganar en primera vuelta

Juan Carlos Ferreira 30/9/2020 05:00

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Difundidas las encuestas de Jubileo sobre la intención de voto, la actual presidenta en transición, Jeanine Áñez, de un paso al costado para su postulación como candidata en las elecciones generales del próximo 18 de octubre, factor que además fue decisivo para que el tablero del ajedrez político en el país sufra nuevos ajustes.

Como van las cosas, se repetirá la disputa electoral que hace casi un año lo vivimos. Todo apunta a que dos tiendas políticas como son el Movimiento Al Socialismo (MAS) y Comunidad Ciudadana (CC) se disputarán palmo a palmo el voto ciudadano. Con la diferencia de que los persigue Creemos, que tiene gran apoyo en uno de los departamentos más poblados del país como es Santa Cruz.

De acuerdo con dichas encuestas, el candidato presidenciable por el MAS, Luis Arce, cuenta con un apoyo del 29,2%; el candidato por CC, Carlos Mesa, tiene un 19%; el candidato por Creemos, Luis Fernando Camacho, obtiene un 10,4% de aceptación. El resto no cuenta porque la intención de apoyo que tienen es demasiado baja, aspecto que solo llega a dispersar el voto.

Según esos datos, el nuevo Senado Nacional estaría conformado con 18 representantes por el MAS, 11 por CC, 5 por Juntos que ya no va (la duda es a quién favorecerá esos votos) y 2 para Creemos. Basándonos en los datos fríos, el MAS casi tiene dos tercios. Aspecto que le daría la gobernabilidad.

Esto especialmente le debe preocupar al candidato de CC. Como se lo ve en entrevistas periodísticas y en videos por redes sociales, da señales de que se siente seguro ganador en primera vuelta, pero sin tomar en cuenta la conformación de una bancada parlamentaria fuerte que le dé garantía de una gobernabilidad por los próximos cinco años.

Si el candidato presidenciable Carlos Mesa quiere llegar a ser presidente del país, no le queda otro camino que ganar en primera vuelta. Ser presidente sin tener un bloque sólido de apoyo parlamentario, es como lanzarse a la piscina sin agua. Tiene poco tiempo para conquistar ese voto indeciso y de los que apoyaban hasta no hace mucho a Juntos de la actual presidenta en transición, Jeanine Áñez.

A Carlos Mesa de CC en este momento de campañas políticas le está haciendo falta contemplar dos tipos de comunicación: una primera que es de “conquista”, que tiene que ser mucho más agresiva y penetrante, que va primordialmente dirigida a acaparar la atención de los indecisos, y una segunda es de “mantenimiento”, dirigida a los miembros de su propio partido y aquellos que, aunque simpatizan con él, no están muy seguros en su decisión final de voto o les falta llenar algunas expectativas para tomar tal decisión.

Otro camino que Mesa debe tomar, antes que sea tarde y el tren lo deje, es la vía de la concertación y negociación política con todos los candidatos y partidos opositores al MAS, con el objetivo de asegurar su victoria en primera vuelta; no hacerlo será lacerante para sus aspiraciones. Llegar a ser presidente sin tener el poder no sirve de nada.

Carlos Mesa no solo tiene ahora como rivales a Arce del MAS y Camacho de Creemos, sino que tiene un tercero que es el tiempo, porque las elecciones generales ya están a la vuelta de la esquina. Si sus operadores políticos y comunicacionales no entran en acción ya nomás, esos 21 días de lucha que tuvo esa gran mayoría nacional hace casi un año, para sacar del poder al MAS y a su huido “jefazo” Evo Morales, no habrían servido de nada.

El candidato presidenciable de CC no solo tiene el compromiso político de llegar al Gobierno ante su militancia partidaria, sino ante esa gran mayoría nacional que salió a las calles entre octubre y noviembre del año pasado para recuperar la democracia y expulsar a ese régimen populista que nos gobernó por casi 14 años.

Otro de los retos que también tiene Mesa es ir en busca del voto cruceño porque en las elecciones fraudulentas del año pasado, fue determinante para que llegue a ese lugar expectante en el que casi gana, sino hubiese sido por los hechos ya conocidos. Sin descuidar los otros departamentos que fue denominado por el MAS como la “media luna”. 

El mesismo tiene un serio examen a nivel nacional que es el ganar sí o sí en primera vuelta en las venideras elecciones y mucho más por esa Bolivia posible que hace tiempo nos está esperando con visión de país.