14 de diciembre de 2022, 4:00 AM
14 de diciembre de 2022, 4:00 AM

Este año las constantes mentiras, contradicciones, confusiones y el profundo escepticismo sobre la validez de verdades que dábamos por sentado y antes incuestionables, fueron sustituidas por narrativas falsas y un ataque constante a la autoestima de la sociedad. El fomento de inseguridades, el ocultamiento de información y el persistente uso de falsedades, fueron las tácticas que usaron los manipuladores para empujarnos al pozo negro de la desconfianza de todos contra todos y entre todos.

¡Fuimos y somos víctimas del Gaslighting!

Para el diccionario estadounidense Merriam Webster, la palabra en inglés más buscada en Internet fue Gaslighting con un incremento de más del 1742 por ciento de búsquedas, respecto del año anterior. De hecho estuvo entre las 10 palabras, de manera constante, más buscadas en las redes.

La palabra es utilizada por psicólogos y psiquiatras para describir el debilitamiento mental de una víctima sometida a una campaña sistemática de manipulaciones para viciar su percepción de la realidad y, por ende, corromper sus decisiones. Gaslighting es, entonces, un método psiquiátrico para referirse a las trampas que usan quienes detenta poder para que una persona o una sociedad dude de su realidad y cuestione lo que siente, cree y hace.

Los grandes exponentes del uso eficiente del Gaslighting son, sin duda, Vladimir Putin y su falsa guerra contra Ucrania, China y su permanente ataque a las democracias del occidente, Kim Jong-un en Corea del Norte es el epítome de la creación de una narrativa falsa que tiene secuestrado a toda una población durante ya tres generaciones.

En Latinoamérica los eficientes cárteles de la mentira son el Foro de San Pablo y su falsa narrativa del socialismo del SXXI, gracias a la cual, dictadorcillos de turno como los hermanos narcotraficantes Fidel y Raúl Castro en Cuba; el corrupto matrimonio Ortega en Nicaragua; los miserables Chávez y Maduro de Venezuela; el nefasto, pedófilo y antidemocrático Evo Morales y, una recua de corruptos como Cristina F. de Kirchner son los modelos más emblemáticos de la distorsión de narrativas, la masificación de mentiras y acusaciones junto a una gigantesca capacidad de montar escenarios de victimización constante frente a enemigos de todos los gustos y sabores.

El principal desafío de estos autócratas es debilitar psicológicamente a la víctima para influir sobre sus percepciones, conductas y decisiones. Apunta a secuestrarla en una narrativa completamente delinquida con la realidad para, luego, subyugar a colectivos, gremios o poblaciones. Esto fue lo que pasó en el régimen soviético criminal de Lenin y Stalin y su policía secreta; en Irán, actualmente, y su policía moral que decreta quiénes deben ser ahorcados públicamente. Son políticos que deshumanizan a sus seguidores, las vuelven carne de cañón y, ven al contrario como un enemigo a quien se debe eliminar a toda costa.

Esta es la realidad que el pueblo cruceño debe lidiar todos los días con la permanente campaña de desprestigio de los que detenta el poder de manera coyuntural, con la verborrea de militares desaforados y gorilescos, con los prejuicios masistas hacia un departamento pujante, libre y que tiene todo el derecho de pelear – siempre respetuosos de la ley -, una nueva relación con el Estado centralista, corrupto y degradado del MAS.

Estamos intoxicados de Gaslighting. Unos y otros. La posverdad, la divulgación a gran escala de mentiras adquirieron una fuerza y agresividad inusitadas. Las nuevas tecnologías de información permiten ahora contaminar en masa y esparcir venenos a trocha y mocha. Hemos caído en un vórtice de autodestrucción masiva.



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