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5 de mayo de 2018, 18:13 PM
5 de mayo de 2018, 18:13 PM
Es indudable que muchos  procesos requieren de un nivel de maduración para obtener resultados efectivos, es el principio que los filósofos griegos denominan Kairós (momento oportuno). En los diversos ámbitos del conocimiento humano siempre hay un horizonte que se desplaza en el tiempo, según el grado de complejidad y alcance de la utopía o idea gestora,  hasta que las sociedades traspasan la masa crítica y esta se materializa.

El desarrollo de las ciudades  no escapa a esta realidad. En la planificación urbana las etapas de diagnóstico, propuesta y maduración son relativamente cortas; sin embargo, la concreción  vista en un lapso muy corto, podría darnos la impresión de que se ejecuta muy lentamente.

En el caso del municipio de Santa Cruz y los cambios que se están  consolidando con la gestión actual del Gobierno Municipal (dotación de infraestructura, equipamientos y servicios para los barrios; recuperación de espacios públicos y puesta en valor del patrimonio urbano-arquitectónico para la ciudad) podemos entender  esta condición actual no como un hecho casual, sino como el resultado de dos fuerzas. 

Por un lado, observamos la madurez de un gobierno municipal que ha venido consolidando su accionar a través de una gestión fortalecida en su autoridad como legítimo administrador y planificador de la ciudad, con capacidad de acción, con una línea de consenso en los diferentes niveles de gobernabilidad que le permite la celeridad necesaria en la toma de decisiones y ejecución de tareas. 

Por otro lado, la madurez de una sociedad que por mucho tiempo se mantuvo adormecida e indiferente en términos de participación ciudadana y visión de presente y futuro y que hoy conforma espacios de análisis y demandas genuinas a través de observatorios, plataformas y agrupaciones unidas por  una causa común,  consolidando así una fuerza motora para la ciudad de la que antes se carecía.

Esta sinergia de fuerzas está aportando a la transformación de la realidad socio-urbana de la cual hoy vemos los frutos, gracias a  esta simbiosis de gobernabilidad y gobernanza que se ha  ido construyendo como un proceso natural de maduración ciudadana. Hoy tenemos una masa crítica en nuestra sociedad que está apostando por una ciudad más sana, más vital, más humana. Indudablemente, diagnosticar los problemas y definir líneas de acción para la ciudad, constituyen una primera etapa fundamental y necesaria, pero ejecutar las acciones, concretar los cambios, transformar la ciudad en forma real y efectiva, es el verdadero desafío, es la acción trascendente, es la condición que hace que un hecho quede para siempre registrado en la historia de una ciudad; y esa es la historia que se está plasmando en Santa Cruz en esta etapa crucial.

 
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