28 de mayo de 2024, 17:14 PM
28 de mayo de 2024, 17:14 PM

Idealista y apasionada son dos palabras que describen a la Susana Seleme que conocí. Hay sido un referente de la vida política de Bolivia y, especialmente de Santa Cruz, pero sobre todo deja un legado de quien lucha sin cesar por sus convicciones. Lo hizo a través de la palabra vehemente, que no transaba con matices, sino con toda la fuerza de sus ideas. Escucharla nunca dejaba indiferente a nadie. Pero su pluma, la palabra escrita, ha sido una flecha lanzada con la intención de calar hondo en el pensamiento y el alma de sus lectores.

La partida de Susana provoca tristeza para quienes no la vamos a volver a escuchar, leer ni abrazar. Sin embargo, a todos nos queda la certeza de que ella cumplió con la vida, con su tierra y con su país. Quienes la vieron participando en eventos sobre la autonomía y sobre las luchas democráticas de Bolivia recuerdan esa imagen, sin saber que ella enfrentaba otras luchas, primero con la salud de su esposo, el querido y recordado doctor Mario Pommier (su compañero eterno), y después con la salud de ella misma.

La primera referencia que recuerdo de ella fue en la reconquista de la democracia. Luchadora incansable durante las dictaduras, volvió a ser parte del gobierno de Hernán Siles Zuazo y después de Jaime Paz Zamora. Fue asesora en el Concejo Municipal de Santa Cruz de la Sierra. Lectora incansable y escritora de sus comprensiones e ideas para construir una sociedad mejor. Fue una defensora de la libertad de Jeanine Áñez y denunció a voz en cuello la suma de injusticias cometidas contra la expresidenta.

Militó en la autonomía y en las causas libertarias de Santa Cruz. No transó jamás con las ideas totalitarias ni con los abusos de poder.

Susana también deja una estela de trabajo por la equidad de género. Durante toda su vida fue crítica de la sociedad machista y de los estereotipos y tradiciones que dejan postergada a la mujer en el hogar y en todos los espacios de la sociedad. Ella misma fue un referente de esa lucha. Aplaudía los pasos que se daban en esa ruta y criticaba los retrocesos.

Hay tanto que decir que nuestra querida Susana Seleme. Su legado es infinito y queda en la impronta de los cruceños y de los bolivianos. En el alma de quienes la conocimos y la admiramos queda el ejemplo de esa pasión por los ideales, esa capacidad de honrar la vida a cada instante.

Solo queda decir: Misión cumplida, vaya en paz. ¡Gracias por tanto!