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21 de febrero de 2017, 4:00 AM
21 de febrero de 2017, 4:00 AM

Ante los sorpresivos anuncios de grandes inversiones en proyectos urbanos en el centro de la ciudad, los cuales se ejecutarán, textualmente, “por voluntad del alcalde y como exigencia suya”, parece necesario recordar cómo se debe encarar este tipo de proyectos partiendo de la premisa que, como en todas las ciudades del mundo, se supone que existen autoridades democráticamente elegidas y no monarquías absolutistas.

En primer lugar, en el Plan de Ordenamiento Urbano debe existir un objetivo estratégico que lo genere, algo así como “revitalizar el centro para que el mismo cumpla nuevas funciones…”

Existiendo el objetivo estratégico que lo sustente, y estando el mismo en presupuesto, se puede definir un objetivo y un proyecto específico: “Jerarquizar el eje el Cristo-Monseñor Rivero para que el mismo…”.

Estando priorizada la idea de proyecto, según nuestras leyes se debe llamar a un concurso público para diseñarlo. Desde hace tiempo que este requisito legal no se cumple y el colegio de arquitectos, institución encargada de hacerlo cumplir, no dice nada. El concurso no es un castigo burocrático, es la manera de obtener muchas opciones para escoger la mejor.

En los países en que no se obliga el concurso, la Alcaldía elabora un anteproyecto que es expuesto por lo menos durante un mes en un salón público para que todos los ciudadanos puedan verlo y emitir su criterio por escrito o verbalmente. El proceso normalmente concluye con una audiencia pública en la que se escuchan todas las opiniones y se logra el consenso. Nadie podrá decir que no conocía el proyecto que se hará en su ciudad.

En el caso que nos ocupa, el origen del proyecto no parece ser el plan, sino la voluntad y exigencia del alcalde. Lo ideal sería que el alcalde canalice esa voluntad hacia los planes de su institución, es decir, institucionalice su gestión, a fin de que el punto de partida sea correcto, sobre todo porque hablamos de proyectos millonarios que se deben invertir eficientemente y no pueden depender de entusiasmos personales. 

Pero si el proyecto ya está en marcha, habría muchas cosas que los ciudadanos quisiéramos opinar, pero una declaración de 15 segundos y un video (bastante malo) de otros pocos segundos que ha circulado en las redes sociales no permiten hacerse una opinión sobre el proyecto, y como no pertenecemos al pequeño círculo de poder, nos tendremos que contentar con que, una vez más, el gobierno municipal ‘meta la pata’ por no seguir las normas y por no escuchar a los ciudadanos, y así, en pocos años más, asistiremos a un nuevo proyecto de ‘recuperación’ del Cristo y la Monseñor Rivero 

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