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La ex vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE) Rosario Baptista Canedo hizo gravísimas denuncias que ponen en tela de juicio la transparencia y confiabilidad del sistema electoral boliviano, principalmente por las dudas que inspira el padrón biométrico y por decisiones que habrían favorecido al Movimiento al Socialismo (MAS).

La ex vocal dio una entrevista al programa radiofónico Realidades en Colombia, en la que reiteró que el partido gobernante copó la administración de la justicia, la Fiscalía y la Policía Boliviana, situación, dijo, que conforma en Bolivia un estado delictivo.

Insistió en que la actual normativa electoral fue utilizada para favorecer al MAS cuando el candidato Luis Arce difundió una encuesta interna y no tuvo sanción, como sí ocurrió el año 2015 cuando el partido Unidad Democrática fue suspendido de participar en las elecciones de Beni por similar falta.

Baptista contó que cuando habló del asunto de la personería jurídica del MAS le pidieron pruebas, pero que no había qué mostrar, ya que en 2019 se llevaron información y documentación del Tribunal Supremo Electoral. “Nunca hemos sabido cuánta información ni qué se han llevado, y no la han procesado”, afirmó.

En cartas abiertas anteriores, la ex vocal dijo que el TSE no resolvió dos causales que pudieron derivar en la pérdida de la personería jurídica del MAS y que si en Bolivia no se cambia el sistema electoral y el funcionamiento de la Justicia, se consolidará en el país un gobierno tirano.

Uno de esos casos es por uso indebido de bienes del Estado durante la campaña electoral de Evo Morales y la otra por discriminación contemplada en el Estatuto Orgánico del MAS-IPSP de 2012, que determina que el acceso a la función pública corresponde solo a militantes del partido. Un Tribunal, dijo, resuelve los casos sometidos a su conocimiento, no los oculta ni elige qué juzgar y qué no.

Baptista, que renunció a su puesto en el Tribunal, denunció que en la semana que ella estuvo de vacaciones se contrató a 60 funcionarios que no reúnen los méritos para ingresar al órgano electoral, con el aval de la vocal Dina Chuquimia, quien fue designada por el presidente Luis Arce en sustitución de Salvador Romero.

La ex vocal dijo que el organismo electoral tiene empleados que están bajo presión y control de quienes operan internamente para el MAS.

Curiosamente, los vocales restantes del TSE intentaron procesar a Baptista, como si aún fuera parte de ese órgano, aunque luego declararon extinguida la causa al percatarse, con bastante retraso, que Baptista ya había renunciado a su puesto.

Las declaraciones de Baptista hicieron sonar las alarmas en torno a la consistencia y confiabilidad del actual sistema electoral boliviano. No es la primera vez que se cuestiona la transparencia del padrón electoral en particular.

Si antes de las denuncias y renuncia de la ahora ex vocal existían interrogantes sobre el padrón electoral, con el testimonio de quien estuvo en las entrañas mismas del órgano el tema cobra una relevancia distinta que debe merecer la atención de partidos y organizaciones de la sociedad civil.

¿Con qué confianza podrían los electores nuevamente a las urnas para elegir autoridades de la Justicia, a nuevas elecciones nacionales, subnacionales o a un eventual referéndum si la calculadora que suma los votos tiene indicios de estar defectuosa? El corazón de la democracia son las elecciones. Si finalmente gobierno y TSE confían en el actual padrón electoral, ¿qué temor existe de conformar uno nuevo desde cero con controles que den las garantías que aparentemente hoy no existen?

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