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OPINIÓN

Greta y nuestro rol ante el calentamiento global

Sergio Salas Sejas 14/10/2019 03:00

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El audaz y directo reproche de Greta Thunberg al doble discurso de los líderes políticos del mundo, también nos toca a todos y todas como habitantes de este planeta. Hace un par de semanas en el centro de las Naciones Unidas en Nueva York, esta joven sueca de 16 años le dice al mundo que ella y su generación serán herederas de un drástico e innegable impacto del calentamiento global.

Este discurso ha levantado sin dudas muchas polémicas y no entraré en ello, más bien pretendo poner en la palestra del debate cotidiano y de a pie, el mirarnos a nosotros mismos y negarle tan conscientemente a esa generación venidera, las posibilidades de vivir en un planeta como lo conocemos hoy.

El panel mundial de expertos en cambio climático (IPCC) elaboró el reporte científico “Global Warming of 1.5 °C” (Calentamiento global de 1.5 °C) a invitación de la Conferencia de las Partes de Unfccc para las negociaciones sobre cambio climático. Este reporte traza diferentes escenarios futuros sobre la vida en el planeta Tierra y hace especial atención en los impactos de un calentamiento global de 1.5 °C sobre los niveles de emisiones preindustriales.

El detallado reporte, que será la base científica para las negociones en la COP25 en Chile en diciembre próximo, dice que existe una alta probabilidad de que la temperatura se incremente hasta 1.5 °C entre 2030 y 2052, de continuar en la manera como vivimos hoy, el llamado Business as Usual. Entre los impactos que esto conlleva está que las emisiones de carbono acumuladas desde tiempos preindustriales hasta el presente, continuarán por siglos afectando el sistema climático planetario en el largo plazo, es decir que las futuras generaciones estarán absorbiendo, literalmente, toda esa acumulación de contaminación y CO2.

Según el reporte en mención se darán olas de calor más extremas, sequías prolongadas además de épocas de lluvias cortas y mucho más intensas. Los impactos del cambio climático sobre la biodiversidad y los ecosistemas terrestres serán tan severos que se proyectan una pérdida de la mitad de su rango geográficamente determinado. Ya mucho se ha hablado de los riesgos para la salud humana, seguridad alimentaria y acceso al agua que serán crecientes y con una alta desigualdad para países vulnerables, menos preparados.

Tenemos algo en común allá en los países europeos, en el medio oriente o en las alturas de la laguna Poopó en Bolivia, es el Cambio Climático. Esta aquí, aunque no queramos aceptarlo. En Greta veo a toda una generación de niños y adolescentes que vivirán en un planeta tan distinto, casi inimaginable. Sin bosques, sin animales, sin ríos ni mares limpios.

Ante este escenario tan adverso para las generaciones venideras no podemos esperar más a que los gobiernos resuelvan un problema que de lejos los ha sobrepasado. Nos queda actuar desde cada uno de nosotros como individuos responsables sobre su impacto en el planeta, nos queda reducir al máximo nuestra huella ecológica.

Los seres humanos tenemos la gran capacidad de ser empáticos y nos vemos enfrentados con este reto de mejorar nuestro paso por este planeta. Reciclar al máximo, con creatividad buscar darles un segundo o tercer uso a las cosas, reducir el consumo de carne, sembrar árboles y plantas. Ayuda mucho el consumir productos locales si es posible, subir las escaleras en lugar del ascensor, llevar siempre bolsas reusables. Así es, adaptarnos al cambio climático exige de nosotros un cambio de mentalidad y de paradigmas de consumo. Solo cuesta empezar, después todo será más fácil si lo hacemos juntos.