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Bolivia tiene un territorio libre con grupo irregular armado propio; se llama San Julián, en el este de Santa Cruz. Así podría titular la noticia y sería absolutamente comprobable siguiendo los hechos ocurridos ayer en esa localidad, cuando una comisión de fiscales y policías llegó al lugar para aprehender a los cabecillas del grupo armado que secuestró y torturó a periodistas, policías y trabajadores el 28 de octubre.

Ayer, en la comunidad Berlín de San Julián, los comunarios armados recibieron a balazos a la camioneta de la Policía en que se desplazaba la comisión. Además, uno de los fiscales que participaba en el operativo fue atropellado por desconocidos.

Un reporte policial de las 10 de la mañana de ayer da cuenta que cuando fue convocado a una reunión de conciliación por los dirigentes interculturales, el teniente coronel Nicanor Corcuy, comandante de la estación policial de San Julián, fue tomado como rehén.

Luego, los comunarios tomaron la estación policial de esa población y algunos efectivos policiales tuvieron que huir por un domicilio particular vecino, mientras otros seis policías escaparon de lugar en vehículos patrulleros, llevando consigo a los “detenidos judiciales”, según el parte policial.

Finalmente, el parte señala que dos sargentos hasta la hora en que se emitió ese informe, permanecían desaparecidos y que no respondían a las llamadas telefónicas.

La jornada de ayer tuvo varios otros incidentes de los que poco se sabe, entre ellos que había más personas detenidas en vehículos policiales, pero que escaparon por efecto de la colisión de vehículos que se produjo presumiblemente en una operación de rescate, como si se tratara de una película de acción.

Al final, pasado el mediodía se presentó como detenido al supuesto cabecilla del secuestro de Las Londras, Heber Sixto Canaza. Durante su traslado a Santa Cruz, los vehículos policiales que participaron en el operativo fueron baleados por comunarios armados, en un intento por liberar a Canaza.

Uno de los fiscales que participó en la comisión en San Julián relató que la aprehensión de Canaza no fue sencilla, que hubo disparos de por medio y que otros acusados que eran buscados lograron escapar.

También pasado el mediodía, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, informó por Twitter de la aprehensión de “uno de los involucrados en el caso Las Londras”, y dijo “con relación al supuesto secuestro de un policía en el lugar aclaramos que los efectivos policiales en San Julián se encuentran cumpliendo sus tareas diarias sin complicaciones y en buen estado”.

Ayer circularon videos en los que se observa cómo pobladores de San Julián toman la estación policial de ese lugar, así como evidencias de que hubo disparos contra los vehículos policiales. Eso quiere decir que en San Julián opera un grupo irregular armado, no puede llamarse de otra manera, que actúa como autoridad del lugar y que es capaz de enfrentarse a tiros nada menos que con la Policía Nacional.

Las autoridades del Gobierno nacional no pueden minimizar y menos dejar pasar esos hechos como si no existieran. Todos saben que tanto San Julián como el grupo armado que operó en Las Londras el 28 de octubre son grupos afines al gobernante Movimiento Al Socialismo, pero en este caso está primero el cumplimiento de la ley, que tiene que ser igual para todos. Si no, no es ley. El Estado boliviano no puede permitirse tener “territorios libres” donde los pobladores actúan con sus propias normas ni mucho menos tener grupos armados para enfrentar a la Policía o secuestrar periodistas, como ocurrió el 28 de octubre.



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