19 de junio de 2024, 4:00 AM
19 de junio de 2024, 4:00 AM

Recientemente, algunos políticos y medios de comunicación de EE. UU. y la Unión Europea han propagado incansablemente el mantra de "la sobrecapacidad productiva de China", acusando falsamente que los subsidios del gobierno chino han causado un exceso de capacidad en la fabricación de vehículos eléctricos y otros productos del sector de nuevas energías, y que el "dumping" de China en el extranjero ha distorsionado el mercado. Es más, el gobierno estadounidense ha anunciado que impondrá aranceles del 100%, 50% y 25% a los vehículos eléctricos, paneles solares y baterías de litio provenientes de China, respectivamente. A su vez, en una habitual reacción espejo, la Unión Europea ha anunciado que impondrá aranceles de hasta el 38,1% a los vehículos eléctricos importados desde el país asiático.

Las ventajas de China en vehículos eléctricos, baterías de litio y equipos fotovoltaicos son el resultado de la demanda del mercado global, la innovación tecnológica de las empresas chinas y la plena competencia. La supuesta sobrecapacidad industrial de China no es más que un bulo de EE. UU. y la UE con el que pretenden frenar el desarrollo de China y suprimir el avance de la industria de nuevas energías del país, sin importarles su perorata verde.

¿Existe la supuesta "sobrecapacidad" en la industria global de nuevas energías?

Un informe de la Agencia Internacional de Energía muestra que la capacidad instalada global de energías renovables alcanzará los 7.300 gigavatios entre 2023 y 2028, de los cuales las energías fotovoltaica y eólica representarán el 95% del crecimiento para 2030. La demanda global de vehículos de nuevas energías alcanzará los 45 millones de unidades, más del triple que en 2023. La actual capacidad de producción mundial está lejos de satisfacer la demanda futura del mercado.

El ascenso de la industria de nuevas energías de China no es el resultado de subsidios gubernamentales.

Las ventajas de China en la industria de nuevas energías se atribuyen a su planificación estratégica temprana, inversiones sostenidas en I+D, cadenas industriales y de suministro completas, un mercado interno ultragrande y las numerosas empresas emprendedoras que le dan vitalidad a la nación. Dichas ventajas se han formado en un contexto de competencia plena en el mercado. Los vehículos eléctricos y otros productos de China se han vendido a precios más altos en el extranjero que en su mercado doméstico, pero aun así, han sido bien acogidos en muchos países. La acusación de dumping es totalmente infundada.

No es ningún secreto que muchos países del mundo están subsidiando ampliamente su propia industria de nuevas energías para hacer frente al cambio climático y alcanzar los objetivos globales de reducción de emisiones de carbono. En términos del monto del subsidio, el crédito fiscal para los vehículos de nuevas energías en EE. UU. oscila entre 2.500 y 7.500 dólares por vehículo. En Alemania, los subsidios todavía alcanzan aproximadamente los 3.200 dólares por vehículo, pese a las reducciones realizadas. En Japón, superan los 2.800 dólares por vehículo. Mientras tanto, China ya derogó los subsidios en 2023, que fueron inferiores a 2.000 dólares por vehículo.

China ha hecho importantes contribuciones a la respuesta global al cambio climático.

Según un informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables, el costo nivelado de energía (LCOE) de los proyectos mundiales de generación de energías eólica y fotovoltaica ha caído un 60% y un 80%, respectivamente, en la última década, lo que se atribuye en gran medida a China. Las exportaciones de equipos eólicos y fotovoltaicos de China redujeron las emisiones globales en un total de 2.830 millones de toneladas, lo que representa aproximadamente el 41% de las reducciones equivalentes de emisiones de carbono del mundo durante el mismo período. Por lo tanto, China ha mejorado significativamente la accesibilidad a las tecnologías de energías limpias y ha reducido el costo global del uso de tecnologías verdes. Es más, en 2023, las exportaciones de vehículos de nuevas energías de China sólo representaron el 12,5% de su producción, un porcentaje muy por debajo del de países como Alemania, Japón y Corea del Sur, por lo que carece de fundamento la acusación de dumping en el extranjero.

"Hacer tropezar a los demás no te hará correr más rápido".

Mercedes-Benz, BMW y Volkswagen han expresado su oposición a los aranceles adicionales que la UE impondrá sobre los vehículos eléctricos chinos. En opinión del presidente del Grupo BMW: "Los aranceles adicionales obstaculizarán el desarrollo de las empresas automovilísticas europeas y también dañarán los propios intereses de Europa y no ayudarán a las empresas europeas a mejorar su competitividad global".

No cabe duda de que las medidas proteccionistas adoptadas por Estados Unidos y Europa, bajo el pretexto de la "sobrecapacidad productiva" de China, lejos de resolver sus propios problemas, perturbarán la estabilidad de la cadena de producción y suministro global, aumentarán el costo de sus propias industrias de nuevas energías y terminarán socavando los esfuerzos conjuntos de la comunidad internacional para responder al cambio climático y procurar la transformación hacia un desarrollo verde. A veces es difícil no pensar que no se trata de autosabotaje.

​​Por Wang Jialei, Cónsul General de China


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