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Hay campaña a pesar del silencio electoral

Editorial El Deber 19/10/2019 03:00

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La competencia dispareja por la Presidencia del Estado se mantiene hasta casi el final de la campaña. Los candidatos opositores tienen restringida la propaganda de sus siglas, en el marco del silencio electoral; no obstante, el presidente Evo Morales, el vicepresidente y los ministros se mantienen en las pantallas y en los medios en general, mediante la entrega de obras públicas y el uso de bienes del Estado.

La normativa electoral prohibía la entrega de bienes del Estado hasta 30 días antes de un proceso electoral. Sin embargo, el Tribunal Constitucional Plurinacional consideró que tal veto era inconstitucional y lo hizo cuando iba a realizarse el referéndum para aprobar o rechazar la repostulación de Evo Morales y de Álvaro García Linera, que se realizó en febrero de 2016. 

Con esa “oportuna” decisión, los funcionarios públicos no tuvieron inconvenientes y siguió el uso de obras y bienes que, aunque no impliquen el pedido directo del voto, ayudan a posicionar mejor a las candidaturas oficialistas.

Este año, sin siquiera hacer la consulta al Tribunal Constitucional, el Órgano Electoral permitió nomás que el binomio gobernante oficialista, que también compite para la Presidencia, siga entregando obras. Aunque el presidente no pida el respaldo directamente, sus discursos hablan de lo que ha hecho y de lo que piensa hacer, lo que induce al voto indirectamente. Un medio de comunicación de La Paz denunció que candidatos uninominales también entregaron cocinas de la ANH en un acto oficial.

Mañana son las elecciones nacionales. Hay normas que establecen que debe regir un silencio que permita la reflexión sobre la decisión que se tomará, porque se trata del ejercicio del poder ciudadano a través del voto.

 No es correcto utilizar los medios del Estado para seguir haciendo transmisiones en vivo de los discursos del presidente candidato; tampoco se debería permitir que se entreguen obras pagadas con el dinero público con la presencia de los que aspiran a ser favorecidos por el sufragio de la gente.

Sabias eran las normas que establecían que las autoridades debían renunciar a su mandato si querían candidatear para algún cargo electivo. No obstante, desde hace algunos años hay una distorsión de las reglas, que han sido decididas en un claro favorecimiento al binomio oficialista. La golpeada es la democracia y el equilibrio de poderes.

Por otro lado, hay nueve binomios que quieren el poder para gobernar Bolivia y varios de ellos han sido los primeros en vulnerar las normas, en una total falta de respeto a la ciudadanía. Después de haber comenzado el tiempo de silencio electoral, las ruidosas campañas y la cruenta guerra sucia se han trasladado a las redes sociales. Propaganda en Facebook y Twitter; mensajes pidiendo el voto por unos y otros a través de todas las plataformas y también calumnias, mentiras disfrazadas de impactantes noticias circularon con mayor virulencia a través de internet.

No se puede ver como normal que se vulneren las leyes bajo ningún argumento. Los aspirantes a la Presidencia de Bolivia deberían ser los primeros en respetar las normas, dando el ejemplo a todos los bolivianos; y, sin embargo, utilizando la “viveza criolla” se refugian en las redes sociales o en el argumento de “hacer gestión” para obtener ventaja frente a los adversarios.

A pesar de la inconducta de los políticos, a los ciudadanos les toca desconectarse y asumir la responsabilidad de su propio voto. El país depende de ello.