OpiniónEDITORIAL

Hay que fiscalizar a la Asamblea Legislativa Plurinacional

25 de abril de 2020, 3:00 AM
25 de abril de 2020, 3:00 AM

La ciudadanía debe mirar con atención a la Asamblea Plurinacional. Durante todo este tiempo, los representantes están ganando sueldo, pero no están cumpliendo con eficiencia el rol que les toca como legisladores; al contrario, están haciendo política partidaria cuando el país necesita que actúen en función de las necesidades del pueblo.

Hay tres ejemplos de lo anotado. Hace 151 días duerme en el Legislativo un proyecto de ley para asignar 10% del presupuesto general del Estado a la salud. Cada jornada es contada por el padre Mateo Bautista, impulsor de la idea de subir el monto destinado al sistema sanitario nacional, para sacarlo del penoso estado en que se encuentra.

El segundo ejemplo es el de la Ley del Perdonazo Tributario. Fue una iniciativa del Poder Ejecutivo que duerme en los escritorios del Legislativo. Esta norma modifica el régimen impositivo vigente en el país, baja la prescripción de deudas y dispone otros mecanismos con el fin de que los empresarios y ciudadanos no se sientan perseguidos por Impuestos Nacionales, como se sintieron durante 14 años.

La tercera norma que no se aprueba es la Ley de Indulto, destinada a favorecer a los reos mayores de 60 años que no tengan sentencia ejecutoriada, que no estén comprendidos en delitos graves, que sean personas con capacidades diferentes, que beneficiará a mujeres embarazadas, a mujeres que son cabeza de hogar y que estén a cargo de niños menores de seis años. En suma, es un documento que puede descongestionar las cárceles en este momento tan peligroso para quienes viven en condiciones de hacinamiento, como se lo hace en los penales.

La Asamblea Legislativa tiene dos tercios de sus miembros que militan en el Movimiento Al Socialismo. Como tales, bloquean las iniciativas del oficialismo, pero corren si se trata de aprobar normas que favorezcan a su jefe Evo Morales. Cabe apuntar que la defensora del pueblo (de la misma línea ideológica) justifica que no haya ley de indulto, en contraflecha con lo que debería plantear si cumpliera su función antes que hacer política partidaria.

Los legisladores además argumentan que no pueden reunirse porque no pueden viajar a La Paz para estar presentes en las sesiones. Tampoco sesionan por medios tecnológicos, arguyendo varios pretextos. Quizás se olvidan que gran parte de los bolivianos tuvieron que aprender a usar recursos de internet para seguir trabajando desde los hogares, sin pretextos, porque cuidan su empleo y porque comprenden las necesidades de este momento.

Durante los últimos años del Gobierno de Evo Morales la mayoría masista en la Asamblea Legislativa ya no representaba el sentir de la mayoría de los bolivianos; ellos gobernaban para favorecer al presidente y a su partido político. Al ser poseedores de los dos tercios se creyeron más allá del bien y del mal, inmunes a cualquier cuestionamiento. 

Es por eso que ahora es preciso que sean los bolivianos de a pie los que fiscalicen y cuestionen la falta de trabajo de este poder del Estado. Hay leyes que son importantes para atravesar las actuales turbulencias y es intolerable que una mayoría opositora priorice la campaña y el favorecimiento a su líder antes que atender la difícil coyuntura que vive el país.



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