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8 de julio de 2017, 4:00 AM
8 de julio de 2017, 4:00 AM

En la introducción de Dos disparos al amanecer, Robert Brockmann  dice: “Se han escrito muchos, demasiados, incontables homenajes y opiniones en clave de apología- hagiografía hiper-cívica, pero realmente se ha escrito muy poco que pueda ser considerado historia respaldada con documentos, sobre Germán Busch”.  

Su libro viene a saldar esa deuda, ya que es la biografía más completa y documentada del heróe de la Guerra del Chaco. Lamentablemente mucha de la bibliografía publicada que aborda a personajes y hechos de nuestra historia padece de este problema. La falta de documentación seria y precisa es frecuente. Los personajes retratados allí están sujetos a subjetividades de los autores y no a investigaciones de archivos, bibliografía confiable o a la consulta de fuentes directas. En eso el libro de Brockmann cumple con las normas que todo buen historiador debe seguir y es un ejemplo para aquellos que en sus investigaciones históricas y periodísticas tienen como citas principales referencias de Wikipedia o de dudosos sitios que hay en la internet. Algo similar ocurre con algunos libros que se dicen de investigación periodística y que carecen de la documentación adecuada para respaldar su contenido. 

Vale recordar una anéctoda que al respecto contaba el desaparecido escritor argentino Ricardo Piglia de los años en los que cursaba la carrera de Historia en la Universidad Nacional de La Plata:  
“Un maestro mío, Enrique Barba, un historiador muy extraordinario que había en La Plata, decía algo que a mí siempre me divirtió: ‘Todo libro de historia que no tiene cinco notas al pie por página es una novela". Y es la mejor definición de novela que conozco, ¿no? Todo libro que no tiene notas al pie es una novela”. 

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