Opinión

Horas oscuras y fundamentales para Bolivia

4 de noviembre de 2019, 6:46 AM
4 de noviembre de 2019, 6:46 AM

El país está en una noche oscura. Incertidumbre, temor y desasosiego son los sentimientos que resumen el estado de la sociedad. Frente a dos posiciones que se han mostrado irreconciliables, el peligro está en cuál puede ser el desenlace de la crisis política que vive Bolivia.
Los comités cívicos de seis departamentos y el Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) dieron 48 horas de plazo a Evo Morales para que renuncie a la Presidencia de Bolivia. El Gobierno ve ese ultimátum como un golpe de Estado. En ambos discursos desaparecieron las posibilidades de diálogo. En ambas posiciones se avizora la probabilidad de enfrentamiento y muerte.


Todo esto ocurre mientras en Bolivia hay una comisión de la Organización de Estados Americanos que realiza una auditoría a los resultados de las elecciones. Los cruces verbales son seguidos atentamente por varios países en el mundo, muchos de los cuales se pronunciaron pidiendo respeto al voto de los bolivianos el 20 de octubre. Pero ahora el problema trasciende el asunto electoral, ahora se han ido acumulando otros malestares y hay millones protestando contra el Gobierno; mientras otro gran porcentaje está dispuesto a defender a Evo Morales.


Así las cosas, cuanto más se exacerban los discursos, más se predispone a la ciudadanía hacia la violencia y nunca nos cansaremos de repetir que ese no es ni será el camino. Ha sido doloroso el enfrentamiento en Montero dejando dos personas muertas.
El presidente convocó a los movimientos sociales afines a su gobierno para definir posiciones y acciones ante el ultimátum.


El presidente cívico cruceño pidió que las Fuerzas Armadas se pongan al lado de su pueblo. Los pasos que se van dando se acercan cada día más a la triste realidad vivida en Venezuela, donde aparte de la confrontación y el luto, hay un estado de hambruna, de falta de medicamentos, de miseria que ha causado un éxodo de millones hacia otros países del continente.
La protesta pacífica comenzó demandando respeto al voto y que no se burle la segunda vuelta anunciada por el TREP, por Vía Ciencia y por el conteo rápido vetado de la UMSA.Hasta aquí hay muchas señales de que se cometieron irregularidades en la administración de las elecciones y, aunque el Gobierno diga que no hay denuncias de fraude, está claro que el proceso no fue transparente y que los miembros del Órgano Electoral tuvieron una actuación impresentable.


Son contundentes las voces que piden la renuncia de los vocales electorales, como la de Carlos Mesa, que se suma al pedido de nuevas elecciones en Bolivia, pero que se margina del ultimátum para la renuncia de Morales.
El oficialismo respondió con soberbia desde el principio, declaró ganador a Evo Morales en primera vuelta a pesar de las voces que pedían respeto y claridad. Hasta la comunidad internacional se sumó a esta demanda y obligó al Gobierno a pedir una auditoría, pero ya entonces la credibilidad estaba deteriorada.


Lamentablemente, esta escalada recuerda a Gonzalo Sánchez de Lozada que ninguneó a la calle hasta que ya fue demasiado tarde para escucharla.

No hay por qué repetir experiencias, sobre todo si son tan dolorosas. Tanto el Gobierno como la representación cívica deben serenarse y buscar una salida que no signifique luto, que no pase por generar hambre y dolor en el pueblo boliviano.
Estas son horas oscuras, pero fundamentales para Bolivia. Que Dios ilumine a quienes definen posiciones, que haya la posibilidad de encontrar una solución en paz.



Tags