Opinión

Huella de carbono: desafíos desde casa

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25 de septiembre de 2022, 4:00 AM
25 de septiembre de 2022, 4:00 AM

Ramiro Iturri*


La huella de carbono es un indicador ambiental que pretende reflejar la totalidad de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, metano, etc.) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto. 

Su unidad de medida es el equivalente de dióxido de carbono (CO2e), medida en toneladas. Cada vez que viajamos en automóvil, cargamos el teléfono móvil o encendemos una lavadora, entre otras miles de rutinas diarias, dejamos atrás una estela de gases que se acumulan en la atmósfera y sobrecalientan el planeta.

Fue establecido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) en 1988 para proveer al mundo una visión científica sobre el estado actual de los conocimientos sobre el cambio climático y sus posibles impactos ambientales y socioeconómicos.

Referencia: Una persona promedio del mundo occidental tiene una huella de carbono de 10 toneladas de CO2e por año, y el promedio mundial actual es de 5 toneladas CO2e por año por persona. Para reducir el impacto del cambio climático, tenemos que reducir ese promedio a 2 ton CO2e por persona para el año 2030, según compromisos que asumió Bolivia en el Acuerdo de París (Acuerdo global en el que nos comprometimos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y abordar el tema del cambio climático).

Recomendaciones prácticas:

•    Presta atención al origen de tus alimentos: Elegir preferentemente productos de origen local o de temporada, reduce la huella de tu dieta en más de un 10%.
•    Prefiere un vehículo ecológico cuando tomes un taxi o solicites un servicio de delivery (en Bolivia ya contamos con EcoExpress, servicio de delivery con motocicletas eléctricas). Al solicitar siempre un vehículo que sea respetuoso con el medio ambiente, puedes marcar la diferencia.
•    La forma más ecológica de desplazarte es haciendo tu propio esfuerzo: caminar o usar una bicicleta o scooter.
•    Come menos carne de vacuno o cordero. Las vacas/ovejas son rumiantes que liberan grandes cantidades de metano, un gas que tiene un efecto invernadero 28 veces mayor que el dióxido de carbono. Cada kilogramo de estas carnes en tu plato produce unas emisiones de 15-30 kg CO2e. Eso es mucho más que otras fuentes de proteínas (aves de corral, pescado, cerdo, huevos, lácteos, legumbres), que tienen una huella de 1 a 6 kg de CO2e por kg de alimento.
•    Come más platos vegetarianos.
•    Evita el desperdicio de alimentos. De todos los alimentos producidos, el 40% termina como desperdicio. La mitad de esto ocurre durante la producción o distribución, mientras que la otra mitad ocurre en los hogares, en las cocinas. Un esfuerzo para reducir el desperdicio de alimentos al menos a la mitad, reducirá tu huella de carbono en un 10%.
•    Evita los productos con aceite de palma, insumo barato que se puede encontrar en muchos alimentos envasados (snacks, galletas, helados, dulces, Productos con sello OGM). El Aceite de palma proviene de plantaciones que son culpables de la deforestación de selvas tropicales. Consumimos alrededor de 15 kg de aceite de palma por persona por año. Reducir el consumo de productos en base a este insumo, es una practica responsable
•    Dieta del plástico: Si se reduce conscientemente el consumo de plásticos de un solo uso (como bolsas, botellas, envases, cubiertos) podremos reducir nuestro consumo promedio anual de plástico, actualmente de 50 kg por persona (huella de carbono de unos 150-300 kg de CO2e por persona por año)
•    Compra de manera más circular: Comprar artículos de segunda mano es una manera fácil de reducir tus emisiones, ya que eso implica que se deben producir menos cosas nuevas. De la misma manera, es muy beneficioso para el clima el vender o donar las cosas que ya no usas.

Buenas prácticas de países conscientes de su impacto ambiental, apuntan a promover la compensación de carbono, lo que significa donar dinero a proyectos que reducen las emisiones de CO2. Estos proyectos positivos están orientados a cambiar el uso de combustibles fósiles por energías renovables (como la energía solar y eólica) o capturar dióxido de carbono plantando árboles.

*Ramiro Iturri es experto en energías

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