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Ideas fijas

Juan José Toro M 10/12/2020 05:00

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En el área rural de Potosí, la gente no se saluda con codazos. Cuando te acercas a una persona, e intentas el saludo, te mira con desconfianza. Enseguida, te explica la razón de sus miradas: “Ese es el saludo de la Áñez”. Y te toma del antebrazo, apretándolo, invitándote a que tú hagas lo mismo.

En lugares como el norte potosino, o en el sur, cual es el caso de Cotagaita y Tumusla, el saludo que evita el contacto directo es asociado con el Gobierno interino al que no dudan en llamar “golpista”. Puedes decirles que en un golpe de Estado se cierra el Parlamento y, durante el Gobierno de “la Áñez”, el Congreso estuvo funcionando a plenitud, con total control masista, pero no te van a escuchar. Es más… no faltará alguien que te diga que el coronavirus no existe, que fue un invento de “la teñida” y “el Bolas” para prorrogarse en el poder

Entonces te das cuenta que el MAS cumplió una eficaz labor política en el campo y entiendes por qué ganó en estos lugares con tan amplio margen. Construyó realidades sobre la base de su discurso mientras sus adversarios le lanzaban piedras desde la comodidad de sus casonas de “niños bien”.

Pero los comunarios no son los únicos que ven las cosas desde su perspectiva y se cierran a los argumentos ajenos. Lo mismo pasa con gente profesional y de sólida formación académica.

Esta semana, la Villa Imperial se sacudió al saber que una de sus calles coloniales más representativas, la de las Sietes Vueltas, había sido cubierta con una lengua de cemento. Quienes ya llevamos un tiempo metidos en este asunto del patrimonio sabemos que el cemento es pecado capital, prohibido, resistido, criticado y, en definitiva, rechazado en cualquier proyecto que se ejecute en lugares con historia, como es este caso.

Quien le dio el lengüetazo de cemento a la retorcida callejuela fue nada menos que la Alcaldía de Potosí, así que fui a buscar la contraparte y, en ese afán, me reuní con los técnicos de la Dirección de Patrimonio y les expliqué lo que puse líneas arriba: cemento, no… cemento malo… cemento ácido… no se debe usar cemento. Y no me entendieron.

Para los arquitectos, el cemento es el alfa y omega de las construcciones, y hay que usarlo cuando se pueda, porque lo importante son los resultados. ¿Tienen un informe historiográfico que respalde su proyecto? No… pero la losa granítica que colocarán, cubriendo el cemento, será del mismo color de la piedra original y ¡resistirá mejor!

Entonces, unos tienen la idea fija que toda una pandemia fue inventada para justificar a un gobierno de la acera de enfrente y otros que el cemento no es malo, aunque la Unesco diga lo contrario. No es, entonces, un problema de educación, ni de títulos.

En Potosí tenemos un nombre para ese tipo de personas: “laris”.



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