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Ideas para el futuro inmediato

José Antonio Alberti/Economista

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11 de abril de 2020, 13:08 PM
11 de abril de 2020, 13:08 PM


El Covid-19 desnudó una de las tragedias más lamentables de todos los tiempos que recordaremos los bolivianos. Un sistema de salud paupérrimo, y que de ninguna forma estaba preparado para la emergencia sanitaria. 

Recordemos que esta es una herencia del gobierno populista del Movimiento al Socialismo (MAS). De la misma forma y en la era de la digitalización una educación lejana de las nuevas tendencias de enseñanza aprendizaje. 

Finalmente, regulaciones arcaicas e inflexibles empezando desde nuestra Carta Magna hasta el procedimiento más simple como acceder a un crédito financiero. No cabe duda que debemos aprender una gran lección económica de esta pandemia, pero también es una nueva oportunidad para avanzar rápidamente en reformas, especialmente del ámbito laboral y tributario que humanicen y equilibren las relaciones entre individuos, empresas y Estado. 

La devolución parcial por un monto determinado de los aportes de los trabajadores que gestionan las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en el actual contexto y momento no es buena idea. 

En lo social, estamos trayendo una posible solución de liquidez al presente para dejar un problema de iliquidez en el futuro. Por lo tanto, no es tan sensata la idea de pan hoy y hambre mañana, un mañana donde la edad inclusive jugará en nuestra contra. 

En lo económico, también causaría nerviosismo en el sistema de intermediación financiera dado el que el dinero no está tan líquido, se encuentra en la economía y cumpliendo su función de ahorro es igual a inversión. Otro monto significativo se encuentra en papeles del Tesoro General de la Nación.

Por otro lado, se abriría un precedente normativo que puede constituirse luego en una práctica o peor aún en un derecho de usar esos fondos ante cualquier evento menor. 

El 10% de los aportes de los trabajadores significaría alrededor de dos mil millones de dólares, sí bien es un monto robusto que irá destinado al gasto para el consumo de los hogares. No obstante, su efectividad de la política representaría un alto costo de oportunidad presente y futuro a la par que no atacaría en este momento un problema real, que es la falta de efectivo para segmentos de la población boliviana mucho más vulnerables. 

Al contrario, iría a beneficiar a un segmento de la población que tendrían cubierta sus necesidades mínimas en la actual emergencia sanitaria. En ese sentido, en el actual contexto y momento yo descartaría esa idea.


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