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Importaciones grises y tráfico ilícito

Antonio Rocha 27/2/2022 04:00

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Las importaciones grises no solo son comunes en las internaciones de vehículos en los países carentes de industria automotriz, sino en todas las importaciones aparentemente legales que pretenden blanquear capitales provenientes de actividades delictivas como tráfico de drogas, armas y personas. La gran mayoría de estas operaciones tienen un común denominador, son personas naturales, generalmente “palos blancos” o testaferros que en su ignorancia o desesperación prestan su identidad a los delincuentes para defraudar al Estado a través de la subvaluación de mercancías o la declaración falsa de mercancías evitando cumplir las regulaciones de importación y/o pagar de menos los tributos aduaneros que corresponden.

En el caso de las importaciones grises de vehículos, como lo ha venido denunciando la Cámara Boliviana Automotor se realizan a nombre de personas naturales, lo que está permitido por la normativa aduanera que establece que una persona natural puede importar hasta un vehículo por año (sin restricción de valor), lo que se constituye en una perforación legal a la formalidad y una oportunidad para defraudar al Estado, primero porque ninguna persona natural “normal” importa para sí o para uso familiar un vehículo nuevo o seminuevo cada año y porque la gran mayoría de estos importadores de vehículos son utilizados por “hábiles” comercializadores que lucran desde la informalidad, sin pagar impuestos por sus ventas y menos por las utilidades que generan. Según la Cámara Automotor el año pasado se han importado cerca de 8000 vehículos bajo esta modalidad

Otro agujero que tiene la norma tributaria aduanera es la posibilidad de reacondicionamiento de vehículos nuevos o seminuevos en las zonas francas industriales, que en realidad se utiliza solo como artimaña para evadir el Test Report del fabricante del vehículo que certifica que el motor cumple con la Norma Euro2 adecuado a la baja calidad y octanaje del 87% de la gasolina especial comercializada en Bolivia y más cercana a los 92% de octanaje del Etanol (mezcla de gasolina con alcohol anhidro). Este aparente “reacondicionamiento” permite certificar que un vehículo nuevo o de un año de uso con motor Norma Euro4 se convierte en motor Euro2 y con el certificado de reacondicionado se importa cumpliendo la normativa sin obtener el Test Report del fabricante ni del concesionario de la marca. Una jugada muy propia de la viveza criolla de los importadores de vehículos grises.

El problema radica en que un motor de mayor calidad y con normas de protección ambiental, requieren de combustibles de alto octanaje que no se produce ni se importa en Bolivia, en consecuencia los vehículos reacondicionados en zonas francas no solo burlan una certificación requerida por la norma medio ambiental establecida en las Leyes 165 y 821, sino que acortan la vida útil del vehículo por el uso de gasolina de bajo octanaje y con ello provocan una mayor contaminación ambiental, además de una desprotección del consumidor en el corto plazo, cuyo vehículo casi nuevo no se adapta al tipo de combustible ni a las condiciones topográficas.

Otra de las importaciones grises contra las que luchan permanentemente las aduanas en el mundo es el de la falsificación de marcas en productos de la confección y vestimenta, electrónicos, autopartes y hasta medicamentos. Estas no solo constituyen infracciones a los derechos de propiedad al registro de marcas y patentes, sino un engaño al consumidor y por ende una defraudación aduanera al declararse falsamente las mercancías con marcas genéricas o símiles a las originales, cuando lo que se importa son falsificaciones.

De la misma manera se observan importaciones grises con falsas declaraciones de gases de efecto invernadero que se importan sin mayor control al igual que sustancias químicas prohibidas usadas por la minería ilegal, como el mercurio, causa de la mayor contaminación de ríos y aguas subterráneas. En los casos de las exportaciones de oro se ha evidenciado una mayor exportación a la producción local, producto del tráfico del mineral proveniente del Perú. La forma de encarar una lucha efectiva contra este tipo de importaciones disfrazadas de legales es a través de la cooperación multilateral de las aduanas y al mismo tiempo hacer un ajuste normativo que elimine los agujeros que las permiten y facilitan.

A lo largo de los últimos veinte años, la Organización Mundial de Aduanas (OMA) produjo una serie de publicaciones basadas en datos de incautaciones aduaneras presentados con el objetivo de proporcionar análisis sobre tendencias y patrones en las importaciones ilícitas y grises de medicamentos, tabaco y cigarrillos. Estas publicaciones, se han unido en la publicación Informe de Comercio Ilícito que orienta a los países a luchar contra este tipo de importaciones. Los informes también incluyen áreas de seguridad dirigidas al análisis de incautaciones de armas, municiones, explosivos, precursores químicos, productos dañinos para el medio ambiente y los que afectan al patrimonio cultural.

Antonio Rocha Gallardo

PRESIDENTE CNDA





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