13 de marzo de 2023, 4:00 AM
13 de marzo de 2023, 4:00 AM

A raíz de la huelga de los maestros que no aceptan la intromisión de la ideología masista en la enseñanza, un diputado dijo que, entonces, habría que traer maestros cubanos para reemplazar a los bolivianos.

Dice este personaje que, si hemos traído médicos cubanos para reemplazar a los nuestros, ¿por qué no aplicar la misma receta para resolver el caso de los maestros? Falencias internas que se cubren con extranjeros, sería la fórmula que se aplicaría en varios sectores. Lo que abre las compuertas para encontrar otras falencias que pudieran ser resueltas trayendo extranjeros al país.

Y de todas las falencias que existen en Bolivia, la más grave, la más vergonzosa, la más lacerante, es la falta de jueces probos, como se dice, o por lo menos jueces que no muestren obediencia perruna a los poderes políticos.

Los actuales jueces y fiscales ahora dan la engañosa sensación de que algo funciona bien en el país, cuando todo lo demás se ha desmoronado como resultado de la corrupción masista.

La economía en manos de deficientes mentales, la salud afectada por la falta de recursos (ocho hospitales de Santa Cruz están cerrados por falta de presupuesto, mientras los “guerreros digitales” han recibido 8 millones de dólares desde 2016), la educación sometida a criterios absurdos de adoctrinamiento, incluida la libertad de género desde los doce años…

Todo es un desastre, pero en medio de ese panorama, los jueces siguen cumpliendo al pie de la letra (algunos de ellos las reconocen) las instrucciones que les llega de la obsesión vengativa del cocalero.

Todo boliviano que no idolatre al cocalero, y peor si hubiera festejado su huida en 2019, debe ir a la cárcel, ya sea general en ejercicio de las FFAA o de la policía, senadoras y todo lo demás.

Eso sí, el o la boliviana que hubiere cometido el sacrilegio de reemplazar al cocalero cuando éste huyó como rata y ordenó que renuncien quienes podían reemplazarlo, debe ir a las mazmorras de por vida.

El problema será elegir el país del que queremos que lleguen los jueces que habrían de reemplazar a los jumentos que tenemos aquí.

¿De Roma, Atenas, Oslo, Estocolmo, Madrid, Montevideo? Porque, entendámonos, de los países amigos del masismo, como Rusia, China, Siria, Cuba, Nicaragua, Caracas, ni hablar. Sería un retroceso, inconcebible, pero retroceso.

El problema sería el modo de remuneración.

¿Se les pagaría como a los médicos cubanos? ¿Quedarían los jueces en calidad de secuestrados, como ocurre con los médicos cubanos? ¿Tendrían que dejar a sus familias en condición de rehenes en sus países?

¿Los pagos serían completamente para ellos, o una parte iría a los gobiernos de sus países?

Son detalles que deberán ser aclarados. Pero que necesitamos importar jueces, ninguna duda.



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