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Casi como si tuvieran una vocación masoquista, Santa Cruz y otras regiones del país queman cada julio, agosto, septiembre y octubre de todos los años sus bosques para habilitar tierras nuevas para la agricultura y la ganadería, para asentamientos humanos o por cualquier otra razón, y lo hacen de manera descontrolada, provocando un enorme daño a las especies y al medio ambiente, lo que a estas alturas parece importarle a muy pocas personas.

Tal parece que no hay fuerza posible ni autoridad capaz de detener esta salvaje práctica de gente inconsciente alentada curiosamente por la institución del sector, en este caso la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT).

En estos días, más de 9.100 hectáreas del Área Natural de Manejo Integrado (AMNI) de San Marías han sido consumidas por las llamas. La Secretaría de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de la Gobernación cruceña actúa en el lugar estableciendo zonas de cortafuego para controlar el avance.

En la región de Carmen Rivero Tórrez se ha producido otro incendio que arrasó con 520 hectáreas forestales y, si bien también la intervención de los guardaparques de la Unidad de Patrimonio de Conservación Natural de Tucabaca y grupos de bomberos voluntarios impidió que el fuego avance más, el daño ya se ha producido.

Hasta mitad de esta semana se contabilizaban 38 focos de calor en el departamento, un número relativamente bajo en comparación con la temporada de mayor afectación, que suele llegar en agosto y septiembre. En otras palabras, el rutinario problema de los incendios en el departamento está apenas comenzando.

Otras estadísticas, como la del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) señalan que durante el mes de junio se registraron 226 focos de calor en territorios indígenas y 452 en áreas protegidas, y que 17 territorios indígenas de los departamentos de Santa Cruz, Beni y La Paz sufrieron incendios.

El CEJIS afirma que desde inicios de este año hasta el mes de junio reciente se registraron 15.815 focos de calor en todo el país, lo que significa un incremento del 50 por ciento respecto a focos contabilizados un año atrás. En la primera mitad del 2020 se registraron 7.199 focos de calor.

Los territorios indígenas afectados por los incendios forestales y quemas son de los pueblos Chimán-T´siname (TICH), Territorios Indígena Multiétnicos II (TIM II), Itonama, Joaquiniano, Movima II, Tacana Cavineño, Chacobo Pacahuara, Cayubaba, Cavineño, Lomería, Guarayo, Territorio Indígena Bajo Paraguá, Territorio Indígena Monte Verde, Isoso, Mosetenes, Tacana I y Araona.

Como todos los años, el departamento más afectado por los incendios en lo que va del año, dice el informe de CEJIS, es Santa Cruz porque acá se identificaron 311 focos de calor en el primer semestre, principalmente en el AMNI Santa Cruz la Vieja, Refugio de Vida Silvestre Laguna Concepción y AMNI San Matías, que es donde aun persisten los incendios de gran magnitud en estos días.

Una buena parte de la responsabilidad de los incendios forestales la tiene la ABT con su director Omar Quiroga Antelo, que con la resolución administrativa 104/2021 amplió la vigencia del plazo para las quemas hasta el 31 de julio de este año. Después vendrán nuevas quemas, pero por ahora, los incendios de esta temporada tienen el aval de la ABT. Eufemísticamente esas autorizaciones de la ABT hablan de “quemas controladas”, que en buen castellano significan ni más ni menos que incendios descontrolados.



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