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Al menos 400.000 hectáreas fueron consumidas por las llamas en el departamento de Santa Cruz hasta este sábado, en un saldo parcial y que con toda seguridad aún continuará subiendo, producto de los incendios forestales descontrolados, lo que representa aproximadamente el diez por ciento de los 4,2 millones de hectáreas que se quemaron el año pasado.

De esas 400.000 hectáreas, el 17 por ciento son bosques, según la estadística que maneja la Secretaría de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de la Gobernación.

Se estima que hay 23 incendios forestales activos en los municipios de Concepción, San Ignacio, San Matías, San Rafael, Postrervalle y Guarayos.

El punto más crítico es el incendio de la reserva municipal de Copaibo, en el municipio de Concepción, donde se ha desplazado personal de emergencia y maquinaria para combatir el fuego, aunque de momento no se ha podido iniciar el vaciado de agua por aire debido a la densa humareda de la zona.

El Gobierno ha declarado la emergencia nacional, con lo cual habilitó 50 millones de bolivianos para los trabajos de mitigación, principalmente combustible, recursos humanos y contratación de aviones con capacidad de soltar agua desde el aire.

La Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) desplazó personal a la zona de Copaibo e identificó algunos asentamientos cercanos donde se iniciaron los primeros focos de calor, y una vez identificados los presuntos responsables corresponde al Ministerio Público hacer su trabajo acudiendo al lugar para iniciar las investigaciones.

El director jurídico de la ABT, José Luis Terrazas, hizo notar que llamativamente el alcalde de Concepción no sentó la denuncia contra los iniciadores del fuego, como corresponde según las competencias asignadas por ley, lo que hace pensar que en este como en otros casos, pudiera existir cierta complicidad de autoridades de la zona.

También ya han comenzado a registrarse las primeras comunidades amenazadas por la proximidad del fuego, y en esa situación se encuentra la región de San Antonio de Lomerío, donde al menos 30 comunidades advierten que los incendios están cerca.

La situación de la zona es especialmente dramática porque el avance del fuego coincide con una larga temporada de sequía, que facilita la rápida expansión de las llamas.

Otra región en riesgo es el parque Noel Kempff Mercado, donde según informes de las autoridades el fuego continúa avanzando, especialmente en Pauserna, Flor de Oro, Piso Firme y Porvenir.

Lo que más indigna de esta lamentable situación, es la incomprensible inacción de las autoridades en este asunto desde octubre del año pasado, cuando el país ya vivió el mismo drama en el departamento de Santa Cruz.

Cuesta mucho hacerse a la idea de una mentalidad que conociendo el riesgo se olvida de tomar previsiones, hasta que el año da la vuelta y los reportes vuelven a anunciar que los bosques y tierras se están quemando.

¿Qué se hizo en un año para que esto no se repita? Se hizo de todo: se hizo política, política y mucha política, pero ninguna acción preventiva contra los incendios. Ni siquiera el decreto supremo que autoriza las quemas fue derogado. Ahora solo queda atender la emergencia, y cuando esto pase, ojalá que las nuevas autoridades emergentes de la elección del 18 de octubre se encarguen de trabajar para que en septiembre de 2021 no existan más incendios descontrolados, como todos los años.