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¿Incertidumbre o miedo?

4/2/2020 03:00

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Daniel Bogado Egüez - Filósofo

Después de la convulsión social y política de octubre y noviembre de 2019, el país ingresó a un proceso de pacificación a través del gobierno de Jeanine Áñez. Sin embargo, y después de que el Senado aprobara una ley para prórroga de mandato del ejecutivo y legislativo, la presidente anuncia su candidatura para las elecciones del 3 de mayo. Al instante, las reacciones no se hicieron esperar a favor y en contra.

Quienes aprueban la decisión de la presidente de postularse como candidata, argumentan que será la segunda mujer que gobierne este país. Sostienen que es una mujer capaz, que ha demostrado temple al destapar la olla de corrupción del anterior gobierno que nos mostraba el país de las maravillas. Se ha ganado la simpatía y confianza del pueblo al manejar con mucho criterio este proceso de pacificación. Enaltecen su sensibilidad ante los problemas sociales como la salud que ha dispuesto que el 10% del TGN sea destinado para este sector. Destacan su apoyo a la educación, que deber ser técnica y tecnológica. Felicitan que haya disminuido los costos de la energía eléctrica sobre todo en Beni donde se pagaban las tarifas más altas del país.

Las reacciones en contra indican, que su gobierno es de transición y fue electa para convocar elecciones y no para liderar ninguna tienda política. También que se está aprovechando de su situación para lanzar su campaña repitiendo las mismas tácticas del anterior gobierno. Repiten que no es ético y ha mentido al pueblo al decir que no sería candidata y ahora hace lo mismo que los políticos tradicionales que sin participar de la lucha se están aprovechando de la coyuntura electoral para lanzarse como candidatos. Se molestan que se les quite el protagonismo a los jóvenes y mujeres que se enfrentaron y arriesgaron su vida por la democracia. Un joven activista decía: “La lucha fue de todos y no de los políticos que ahora aprovechan la oportunidad para salir a la palestra y querer ganar réditos de algo en que no participaron y querer ganar ventajas de la difícil situación por la que pasó el país y ellos la miraron de palco.

El pueblo poco a poco fue depositando su confianza en Jeanine Áñez para liderar un proceso difícil de pacificación, la incluyeron como parte de la lucha por la democracia y la libertad, y ahora sienten que ha traicionado este voto de confianza. Además que la presidente pregonaba la unidad de todos para luchar contra el autoritarismo y la corrupción del MAS, y ahora hace lo mismo que ellos, es más dividirá nuevamente al país y dispersará el voto brindando la oportunidad para que el MAS nuevamente regrese al poder.

Entonces surge la pregunta, ¿Será que la gente desaprueba la decisión de la presidente o es por el miedo al MAS?. Considero que el fondo de este descontento, no radica en que Jeanine Áñez haya decidido ser candidata, porque como ciudadana tiene derecho a elegir y ser elegida así gane o pierda, sino que protestan porque tienen miedo que retorne el MAS. Tienen miedo por la dispersión del voto, tomando en cuenta que el MAS gozaba de mayoría electoral. Pero ya sabemos cómo obtenía esta mayoría, a través de la presión el chantaje y las prebendas. Actualmente también están divididos a causa de su binomio impuesto. Entonces eso demuestra que seguimos con el fantasma del MAS, que seguimos con el miedo que nos metieron cada día para apoyar un gobierno autoritario y corrupto.

Si bien ya imperaba un clima de relativa calma, ahora se respiran aires de incertidumbre, nuevamente retornamos al clima de intranquilidad, de desconfianza en los líderes, producto de estos aciertos y desaciertos de la primera autoridad que considera su momento político para estabilizar al país y fortalecer la democracia. “Me estoy jugando mi futuro por el futuro del país”, fueron las palabras de la Presidente cuando le dijeron que no debía postularse.

Perdamos el miedo, ya no vendrá Evo, tiene demasiados juicios como para intentar regresar. Ya luchamos contra el autoritarismo, ahora luchemos por nuestra democracia, luchemos por el futuro de nuestros hijos y nietos. A veces es bueno pasar por estos momentos de crisis para despertar y seguir en la lucha. Tenemos que respirar aires de certidumbre y que la clase política entienda que ya los tiempos cambiaron, ahora la gente ya no votará porque un partido le regaló una polera, gorra, o le ofreció trago o churrasco, ahora la población decidirá y votará por la mejor propuesta para el país.

Votará por la propuesta que mantenga la estabilidad económica, que fomente la producción, la comercialización y exportación de nuestros recursos, que incentive la empresa nacional y atraiga recursos de empresarios internacionales y generen empleos, que será un medio para mejorar la calidad de vida de la población y disminuir el proceso migratorio.

Una propuesta que garantice la propiedad jurídica de las tierras y territorios a los indígenas y campesinos. Una propuesta donde las universidades públicas formen profesionales que incidan en el desarrollo de sus regiones y estas les ofrezcan mercado laboral. Una propuesta que consolide la oferta con el sector salud de aumentar en un 10% su presupuesto; además de otorgar más ítems, infraestructura, equipos y medicamentos. Este es un pedido clamoroso de la ciudadanía y que AHORA debe hacerse YA porque estamos con una epidemia de dengue que pone en riesgo la salud de la población.

El pueblo boliviano, ya no es el mismo de hace 15 años, ha despertado, ya perdió el miedo, ahora que salió a las calles, exige propuestas claras y precisas. Ya se cansó de los discursos demagógicos. El problema no está en la población votante, y no me vengan con el cuento que de dos por tres los convencerán, ahora es la clase política que debe cambiar, debe cambiar el chip, debe actualizarse y tener otra lectura de la realidad, una realidad de personas votantes que exigen respeto por su voto, personas mayores que reclaman paz y no polarización, jóvenes que exigen oportunidades laborales, niños que con su mirada inocente piden a gritos buena educación, salud y que no falte el pan en sus casas. Esperemos que el 3 de febrero haya mayor certidumbre política, perdamos el miedo al lobo feroz y sigamos fortaleciendo nuestra democracia. Nadie se cansa, nadie se rinde…

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