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Incongruencias

Marcelo Ostria Trigo 8/12/2020 05:00

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Una de las condiciones para que un gobierno sea creíble –especialmente si está iniciando su gestión– es que los mensajes de sus dirigentes sean coherentes, mostrando uniformidad de propósitos de su partido y, en general, concordancia con el ideario de su agrupación política. 

Esto viene a cuento porque se recuerda que el actual presidente Luis Arce Catacora, cuando era ministro de Economía, afirmaba que “el socialismo es el camino que tenemos los bolivianos para salir de la pobreza”. 

Luego, ya candidato a presidente, fue mucho más enfático: “Fidel mostró las bondades a los cubanos de la educación, de la salud, en fin. Eso es el socialismo, y en un referéndum le preguntó ‘ustedes quieren eso’, y lo mismo va a ocurrir acá”. Con el mismo énfasis, el ahora presidente asegura lo contrario: “Vamos a recuperar la democracia en el país. En estos tiempos, la libertad de expresión no existe. Vemos amenazas e intimidaciones incluso a periodistas que denuncian hechos de corrupción en el Gobierno”. 

Así, se promete respetar los derechos que fueron violados durante casi tres lustros precisamente en nombre del socialismo opresor cubano. Realmente, los bolivianos merecemos un gobierno verazmente democrático, en el que la política no sea controlada por un solo partido. 

Es decir, por un régimen, como el de los Castro anunciado por Arce Catacora, que no permite la existencia de otros partidos fuera del comunista; que convoca a curiosas elecciones, con candidatos únicos que siempre ganan con más del 90 % de los votos. 

Que no respeta la libre expresión. En fin, que no reconoce que en una auténtica democracia predomina el “respeto mutuo y convergente entre la mayoría y las minorías”. 

La contradicción entre lo que dice el presidente, que anuncia para Bolivia el modelo castrista, y sus declaraciones en favor de respetar los derechos democráticos –lo que no está siendo cumplido-, ha ocasionado que un destacado militante y precandidato del MAS a gobernador de Santa Cruz, haya advertido que si el Gobierno sigue enjuiciando y persiguiendo a quienes piensan diferente, o sea a los no masistas, retiraría su candidatura. 

Esto pocos lo hacen; pero siempre hay un comienzo y una oportunidad para defender la libertad, aunque el líder, como en este caso, haya procurado reprender a quien mostró la conciencia democrática que, al parecer, no predomina en la cúpula del partido oficial. 

Otra incongruencia se está dando con los nombramientos de autoridades. Pareciera que el alto porcentaje de votos que ha logrado el MAS hizo aparecer pugnas entre los que dicen haber contribuido al triunfo electoral, que reclaman ser nombrados en importantes cargos de la administración pública. 

Y se llegó al absurdo; un dirigente que dizque iba a ser nombrado ministro murió, y los de su familia creen que son herederos de esa designación. La pelea en el oficialismo también es por las “pegas”.

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