Opinión

Incremento salarial: Cabal casero

1 de mayo de 2022, 9:44 AM
1 de mayo de 2022, 9:44 AM

En el 2021, la inflación fue menor al 1%. El crecimiento económico llegó al 6,1% pero partiendo de -9% en el año 2020.

En este contexto macroeconómico, y después de una larga negociación, el Gobierno ofreció un reajuste salarial razonable: 1,5%. Un 1% por pérdida de inflación y el 0,5% de incremento real.

Sin embargo, los “aliados” del Gobierno le doblaron la mano al gobierno y éste se vio obligado a duplicar la oferta. El incremento al salario básico será del 3% y el aumento al salario mínimo será del 4%. Veamos los detalles donde vive satanás. El 3% será sólo para médicos y maestros. Militares, policías, burócratas del Estado, trabajadores de las empresas públicas y otros deberán sacrificarse por la revolución. Puño izquierdo en alto, mirada al horizonte del cambio y pechito de bronce en pose pavorreal. ¡¿Patria o reajuste!? Paaatriiiaa. ¡!Yaaaaa!! ¿Será? Más adelante mi hipótesis de por qué los hermanos y compañeros aceptaron, por el momento, el “sacrifico”.

Al pedir esta oblación a los empleados públicos, el Gobierno está reconociendo que está yesca. El déficit público (gastos mayores que ingresos) se arrastra hace nueve años y en el 2022 también será elevado. En torno del 9% del producto interno bruto (PIB). Sin embargo, esta aparente sindéresis con la que se actúa en la nave estatal, no se aplica al sector privado. Todos deben incrementar los salarios en 3% y entrar en un cachascán de negociaciones. Máscara contra pelo, a tres caídas.
El reajuste salarial tiene dos pesos, dos medidas. En mi cancha prudencia fiscal. Para los actores productivos presión sobre costos laborales y encima la amenaza de una guillotina legal: Un proyecto de ley que prohíbe despedir trabajadores y que obliga a recontratar a los despedidos. 

Encima la sutileza del elefante: “Algunos empresarios tienen (dinero) para sumarse a un paro cívico, pero no tienen para un incremento salarial”. Qué gran oportunidad que se perdió para homenajear al silencio y no politizar la medida económica. ¿Imagínese cómo se siente aquella persona que abrió Kumon en su barrio, o el artesano que batalla con sus cuatro obreros, o el productor de pollos que emplea a 20 personas, o el operador turístico que no ve un gringo hace dos años, o un empresario grande que trabaja al margen de la política?

Una vez más se pierde la oportunidad de ecuacionar a través de encuentros tripartitos (gobierno, empresarios y trabajadores) salarios justos, aumentos de la productividad, y tanto preservación como creación de empleos de calidad.

¿Qué la economía haya crecido al 6% en el 2021 significa que estamos saliendo adelante y que todos los sectores de la economía pueden dar reajustes salariales? Depende, waway, a quién le preguntes y de dónde miras la recuperación. La vista es muy diferente una desde el fondo del pozo que desde del penthouse. Como es ampliamente conocido, la tasa de crecimiento del PIB es un promedio ponderado.
En el 2021, el crecimiento por sectores fue muy diverso. Minería (37,68%), transporte (21,80%) y construcción (17,89%) crecieron a doble dígito. Pero sectores como restaurantes (2,49%), agropecuaria (1,81%), establecimientos financieros (0,64%) y comunicación (0,31%) crecieron a tasas más bajas. El sector público decreció en -0,5%. ¿Pueden un privado minero - que tuvo la suerte de que el precio de los minerales se fue al cielo - o la Pensión Soto afrontar el reajuste salarial de la misma manera? ¡I don´t think so! ¡Bro!

Veamos por qué. Imagínese la economía boliviana como un edificio de 40 pisos. En el año 2013 estábamos en el piso 7 (6,8%). A partir de ese momento comenzamos a bajar todos los años. En el 2014 descendimos a la planta 5,5 (5,46%). En el 2015 bajamos al nivel 5 (4,8%) y entre el 2016 y 2018 dimos vueltas en torno del piso 4 (4%). En el año 2019 descendimos a la planta 2 (2,2%). Todas estas tasas o pisos se calculan con respecto a la planta o piso anterior. 

Entonces vino la crisis de la pandemia, la debacle económica y el mal gobierno de Áñez y entramos en recesión económica. Bajamos al sótano -9%.
Como lo señalado, en el año 2021 creceremos al 6%. Eso significa que, desde el sótano - 9, subiremos 6 plantas, llegando al subterráneo -3. Faltan tres pisos todavía para llegar a planta baja. A esto hay que adicionar, que no todos los sectores están saliendo a la misma velocidad del fondo del sótano. Para ilustrar mejor esta idea, comparemos el crecimiento del 2021, no con el 2020 (año maldito), sino con el año donde había todavía crecimiento positivo del producto; es decir, el año 2019, un 2,2%, y donde hasta el mes 10 gobernaba el MAS.

 Utilizaré los datos calculados por la Fundación Inaset de su serie Ensayos. Entonces, si la referencia para el cálculo del crecimiento del 2021, es el año 2019. El PIB a precios de mercado decreció en -3,2%. Y sectores como restaurantes y hoteles cayeron en -18,9%, servicios comunales -13,9%, servicios las empresas, petróleo y gas un -3,2%, para citar sólo algunos. Tuvieron un desempeño positivo productos agrícolas (8,8%), electricidad, gas y agua (4%), comercio (0,6%). Como se puede concluir de estos datos, la mayoría de los sectores de la economía boliviana aún no alcanzan la planta baja del edificio de la economía boliviana; es decir, no llegaron a sus niveles del 2019. Es a estos sectores, en diferentes ritmos de reparación, que se les pide que hagan el reajuste salarial por igual.

 
Este tipo de políticas míopes - que no entienden la heterogeneidad del sector privado nacional - son una invitación para que los emprendedores nacionales se vuelquen al sector informal. No es casualidad que los empleos informales representen el 80% del total de la población económicamente activa.

Además, para justificar los reajustes salariales ciegos, viene el keynesianismo de guitarreada que afirma que el incremento salarial, genera demanda agregada que ayuda a reactivar el aparato productivo. Verdad. Pero el impulso se va al aparato productivo de Chile, Perú, Argentina, Brasil. Hace más de nueve años el tipo de cambio real está apreciado, el dinero metido por el Estado, de diversas maneras, se gasta en importaciones legales e ilegales de esos países. Es el capitalismo de estado financiando informalidad comercial.


Finalmente, como van las proyecciones de crecimiento económico del gobierno del 5,1% para el 2022, y con el resultado del 2021, un 6,1%, es altamente probable que haya segundo aguinaldo. Por lo que no es descabellado pensar, que, en las negociaciones entre el Gobierno y la COB, estuvo la promesa de este futuro beneficio. Así se calmaron, coyunturalmente, las aspiraciones de las masas del aparato estatal y sindicatos que apoyan al Gobierno. Hoy por ti, mañana por mi. Es el populismo de amiguetes en acción. El 2do aguinaldo, se calcula de junio del 2021 a julio del 2022. Por lo que la llegada del papá Estado con sus cariñitos tal vez se postergó para octubre. Ahora bien, este beneficio anualizado significa un incremento adicional en el salario del 7% aproximadamente. Al final, la élite de la COB y los allegados del gobierno tendrá un el ajuste salarial pedido en un principio: un 7% Cabal casero y tal vez hasta haya una yapita. ¿No me creen? Corren las apuestas.

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