25 de marzo de 2022, 4:00 AM
25 de marzo de 2022, 4:00 AM


El conflicto bélico actual iniciado arbitrariamente por una invasión que, según reza el Derecho Internacional, es jurídicamente ilegítima, y nunca concede derechos al agresor, similar situación histórica en los territorios invadidos y retenidos a Bolivia por Chile.

Con el conflicto en desarrollo, pese a la unanimidad mundial de repulsa a la invasión, se sobrepujan los intereses económicos, entonces, debemos concluir que la solidaridad es un valor absoluto, no divisible, según los intereses de cada nación. En una guerra los trasuntos válidos son la preservación de la vida, de la paz y de la democracia de los pueblos.

¿Qué es una guerra? Es una lucha armada entre masas humanas organizadas en ejércitos que se consideran soberanos políticamente y, desde lo ético, autorizados para hacer valer sus derechos que, según ellos, no son reconocidos por el adversario armado. Aquí se erige una dicotomía, pues el agresor está fuertemente armado y dispone de un ejército poderoso con pluralidad de armas convencionales y atómicas; el adversario prácticamente desarmado.

Llama la atención la indisimulada amistad entre un ex canciller alemán (G. Schroeder) y el presidente de Rusia, mención que sirve para referir a una pasada conferencia de prensa de ambos líderes donde el alemán afirmó que el negocio energético interesa solo a ambos países sin dañar nadie. Fue una miopía política debido a que ese protocolo generó considerable discordia en la mayoría de los países del este de Europa, sin visualizar que ese deterioro debilitaría la unidad geopolítica de la Unión Europea.

Este antecedente influye en las decisiones sobre el conflicto; Alemania sigue recibiendo gas de Rusia pagando cantidades millonarias y, a su vez, financiando la guerra del paranoico líder ruso. Alemania apoya y actúa drásticamente como sus aliados para cercar y ahogar la economía rusa, empero, se reserva el aprovisionamiento de energía que financia la guerra.

EEUU controla a la OTAN y evitan involucrarse directamente en el conflicto; mientras el agresor no respeta los protocolos de la guerra que preceptúa atacar solo instalaciones militares, de aprovisionamiento bélico y no utilizar bombas de racimo, prohibidas por el Derecho Internacional.

Inmisericordemente se bombardea a hospitales, escuelas, albergues para ancianos y niños y edificios residenciales. Rusia ha detectado ese temor de Occidente que también es inferido por cualquier observador en el mundo, y actúa con retruécano invirtiendo los términos de negociación para la paz, para que sus sentidos sean contrapuestos.

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