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En algunas personas el paso de los años y la acumulación de experiencias y lecciones de la vida no sirven, por lo visto, para aprender de los errores, madurar políticamente, ganar en sensatez y adaptarse a los códigos de convivencia pacífica y respetuosa entre la comunidad de naciones.
Es el caso de Evo Morales, que en nuevo desatino -en su caso con precedentes, habría que añadir- creó un malestar con el vecino Perú al escribir expresiones impertinentes en el Twitter que lleva su nombre referidas a la segunda vuelta electoral que sostendrá el país hermano el 6 de junio próximo entre los candidatos Pedro Castillo y Keiko Fujimori.
“Saludamos y expresamos respeto y admiración a Pedro Castillo de Perú que tiene un programa similar al nuestro: revolución democrática y cultural pacífica, defendiendo recursos naturales e impulsando una Asamblea Constituyente, en beneficio del pueblo para que haya justicia social”, escribió Morales y de inmediato mereció una contundente respuesta desde Lima de la candidata Fujimori.
“Usted no se meta con mi país. No se meta en el Perú. Fuera del Perú… Los peruanos no vamos a aceptar su ideología”, le dijo Keiko Fujimori en declaraciones a la prensa de su país.
Sin embargo, esta no fue la primera vez que Morales se refirió al proceso eleccionario peruano. Ya el 12 de abril, un día después de las elecciones peruanas, el jefe del MAS felicitó a Pedro Castillo por el resultado obtenido, de 18,98 por ciento frente al 13,39 por ciento de Fujimori, que se ubicó en el segundo lugar.
En esa ocasión, Morales dijo que Castillo ganó “con nuestra propuesta”, y que habló por teléfono con él en una ocasión. También aseguró: “Hemos perdido en Ecuador, pero ganamos en Perú”, y recordó que Castillo habría anunciado que se rebajaría el sueldo, garantizaría una Asamblea Constituyente para refundar Perú y nacionalizaría la minería y los hidrocarburos. “Esa es nuestra política”, dijo Morales, prácticamente atribuyéndose el programa de gobierno del candidato peruano Castillo.
Ayer, el diputado Rolando Cuéllar, del MAS, quiso salir en defensa de su jefe político y mandó a la líder de Fuerza Popular de Perú, Keiko Fujimori, a candidatear en Japón. “Ella es de Japón, no tiene moral. Debería ser candidata en Japón. ¿Qué hace una extranjera como candidata en el país soberano de Perú?”, preguntó el legislador, haciendo gala de su ignorancia porque Fujimori, igual que su padre expresidente, nació en Lima y las leyes de Perú otorgan a sus ciudadanos el derecho a ser elegidos como funcionarios públicos.
Más allá de la ignorancia, esas expresiones, así como las de Evo Morales, implican una inaceptable injerencia en asuntos soberanos de otro país.

La misma no injerencia que Morales y Cuéllar reclaman de otras naciones del mundo cuando estas se pronuncian sobre el país, esa misma es la que ellos tendrían que observar antes de emitir criterios que denotan una intromisión en asuntos ajenos.
Algunos líderes del MAS sufren problemas de incontinencia verbal que en otros tiempos sería entendible, pero en dirigentes con más de 30 años de experiencia política, dirigencial, legislativa y hasta de ejercicio del Gobierno, no resultan aceptables.
Perú es un país hermano de Bolivia con el que nos unen largos lazos históricos y culturales, y por eso mismo, con mayor razón, merece el respeto de Bolivia y de sus dirigentes políticos.



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