Opinión

Inminente ahogo de la ciudad

El Deber 10/4/2019 04:00

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Santa Cruz de la Sierra es una ciudad de la llanura bendecida por la naturaleza. Cuenta con un enorme espacio plano que le permite extenderse casi indefinidamente. Tiene ventajas adicionales, tales como acceso al agua potable, capacidad energética y otros recursos. Sin embargo, hay serios problemas de infraestructura y, si no se inicia de inmediato un programa de cambio cualitativo, la urbe puede ahogarse; es más, ya está en peligro inminente.

La lucha contra mercados y ambulantes que provocan varios puntos de estrangulamiento citadino sigue su curso (con altibajos), pero, aunque finalmente el municipio triunfe plenamente, la inminente asfixia seguirá creciendo, de no tomarse otras medidas radicales. Específicamente, nos referimos al crecimiento explosivo del parque automotor, en paralelo con el crecimiento no menos explosivo de edificios en propiedad horizontal. Por doquier se levantan imponentes torres que albergan empresas y viviendas, como también construcciones de menor cuantía. No estaría mal si estas construcciones obedecieran a una planificación macro, que permitiera saber hacia dónde vamos, qué tipo de urbe se está consolidando.

Algo inclusive de mayor cuantía sucede con los vehículos, cuya cantidad en circulación sigue creciendo; las ventas así lo testifican. En la Fexpo, la adquisición de movilidades ya ocupa más del 25% del movimiento ferial y aparte hay periódicas ferias automotrices especiales que se celebran en forma casi permanente. La demanda sigue fuerte dado que la oferta presenta muchas posibilidades en materia de planes de crédito y concede amplias facilidades para adquirir el vehículo propio.

En la ciudad hay más de 300.000 vehículos, pero se debe recordar que en el departamento hay más de medio millón y que muchos, que están registrados en provincias, llegan a diario a la capital, acrecentando más la cantidad de motorizados que ya hacen insostenible el tráfico.

Pero para crear la habitabilidad que este doble problema de tener muchas más movilidades y muchos nuevos edificios exige, no se están creando las condiciones necesarias que le permitan respirar a la ciudad. No se están abriendo nuevas calles ni ensanchando las actuales, se persiste con el sistema restrictivo de los anillos, válido según el útil en su época (quizás obsoleto hoy) Plan Techint, para una ciudad de 500.000 habitantes, no para una urbe que tiene más del triple y que, además, por ser plana en términos geográficos, requiere vías de circulación verticales, horizontales y diagonales, como también vías elevadas que lleven rápidamente de un lugar a otro. Todo eso está por hacerse, aún no hay nada.

Esto es evidente durante todo el día y desesperante en horas pico. La ciudad se está ahogando y si a eso le agregamos el caos provocado por la falta de educación vial, multas y controles, la asfixia puede producirse más rápido.

Es necesario que quienes gobiernan el municipio y quienes aspiran a hacerlo sueñen una Santa Cruz moderna y amigable.

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