Opinión

Inoportuna, costosa y sospechosa demostración de fuerza

Editorial El Deber 13/11/2021 05:00

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El desplazamiento de tropas, armamento y vehículos militares de guerra del Ejército boliviano hacia la ciudad de Santa Cruz y ahora la exposición de tanques, helicópteros, regimientos y toda suerte de equipamiento bélico en el segundo anillo cruceño es un despropósito en días de tensión política como los que se vive esta semana, e insultante para tiempos de crisis económica.
Dicen las Fuerzas Armadas que la presencia de equipos y tropas es para celebrar el día del Ejército este sábado 13 de noviembre, y que no tendría ninguna relación “con actividades políticas”.

¿Cómo se explica que en medio del mayor conflicto político del gobierno de Luis Arce, en la ciudad que lleva seis días de paralización de actividades y bloqueo de calles, avenidas y rotondas, y en medio de discursos amenazantes desde el Gobierno central, las Fuerzas Armadas hagan ese aparatoso desplazamiento supuestamente para celebrar y para que la población asista a la zona militar como quien asiste a una feria?

¿Esperarán los jefes militares que los cruceño abandonen sus rotondas de bloqueo para ir a admirar y aplaudir a unas tanquetas o unos sobrevuelos de unas Fuerzas Armadas que tienen condiciones para reprimir al pueblo si así lo determina el poder político, pero de dudosa efectividad ante el enemigo externo?

Con el gobierno del MAS y la influencia permanente de Evo Morales sobre las autoridades -porque finalmente él es el jefe político del presidente, vicepresidente y los ministros- si algo se aprendió en estos años es a considerar como válido aquel adagio popular que dice “piensa mal y acertarás”. A nadie debiera extrañarle, por tanto, si el aparatoso operativo militar en Santa Cruz es una forma de infundir miedo en la población movilizada.

En el mundo civilizado y democrático la presencia de equipamiento bélico y tropas en áreas urbanas de población civil ha sido eliminada hace varias décadas porque se entiende que la sola imagen de esos elementos resulta ofensiva y representa una provocación de fuerza desproporcionada en espacios donde la gente desarrolla su vida cotidiana y laboral alejada de escenarios de guerra.

Por otra parte, ¿está el país en crisis en condiciones de solventar el costoso gasto inútil de los desplazamientos, usos de combustibles, vuelos comerciales o militares, alimentación de las tropas, logística de movilización en la ciudad y otras erogaciones del Ejército boliviano por el solo hecho de que quiere festejar su aniversario tan pomposamente como nunca antes lo hizo?

El Gobierno tendría que aplicar políticas de austeridad en el gasto público en momentos de crisis económica como la que estamos viviendo no solo por la pandemia, sino por la caída general de los ingresos y no derrochar los recursos con actos innecesarios.

Este sábado hasta el presidente Luis Arce llegará a la fiesta del Ejército en la ciudad paralizada y movilizada en protesta contra varias de sus leyes. Una vez más estará en Santa Cruz el mandatario, que a estos actos llega presuroso, pero que no ha tenido el detalle así sea humanitario de atender la demanda de los indígenas de tierras bajas que llevan meses viviendo hacinados en el coliseo de la Universidad pública esperando ser escuchados.

Provocación premeditada o casual, el acto militar es un penoso desacierto de jefes militares y sus jefes civiles que no supieron medir el sentido de la oportunidad en una ciudad que está sacrificando su economía y su normalidad con un paro que a nadie hace felices, pero que se acata en ejercicio del derecho democrático a la protesta y a pensar diferente.

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