Opinión

Inquina política

Ronal Tineo 7/2/2020 03:00

Escucha esta nota aquí

Al expresidente Evo Morales -ahora que ha caído en desgracia-, sus adversarios políticos le dicen de todo, y deben tener sus razones. Le dicen: “el tirano innombrable, el tirano cobarde, el macaco menor, el indio, el escapista de Orinoca, el huido, el malo, el narcoterrorista”, y otras lindezas por el estilo. Tiempo habrá –como leemos en el Eclesiastés-, en el que cesen todas las maldiciones y se le reconozca algún mérito-que alguno habrá de tener-en el ejercicio del poder que fue largo como el de ningún otro expresidente.

Por supuesto que el tiempo de las reivindicaciones-si acaso cabe hacerlas-se lo percibe lejano; mientras tanto sigue en curso el tiempo de exteriorizar la inquina política, y en este campo, han hecho causa común moros y cristianos, hombres y mujeres de toda laya, laicos y sacerdotes, y algunos medios de comunicación.

Y pasando de la palabra a los hechos, como si reviviéramos las épocas de la dictadura barrientista que arrasó con las obras del muralista y escultor Miguel Alandia, expuestas en edificios públicos, procedieron a demoler a punta de combazos, todos los monumentos levantados en su nombre. Pero existe un refrán que dice que solo reciben la pedrada los árboles que dan fruto, no los estériles, o papayos machos que nada produjeron, y sin embargo, se les respeta su espacio y nadie los toca ni apedrea.

En nuestro país no han sido pocos los expresidentes que recibieron la pedrada y que después acabaron perpetuados en el mármol por la misma gente que abominó de ellos, como los casos del Mariscal Andrés de Santa Cruz, Isidoro Belzu, German Busch, Gualberto Villarroel y otros. A alguno de ellos el Parlamento los declaró enemigos de la Patria, para, una vez esclarecidos y desvirtuados los cargos, procedieron post morten a su reivindicación. Se incluye a Gabriel René Moreno, que pese a no ser presidente, fue declarado traidor por el hecho de haber sido portador de Las Bases Chilenas, documento por el que Chile proponía romper la “alianza que Bolivia tenía con el Perú”, propuesta denegada por el presidente Hilarión Daza.

Ojalá que lo relacionado se tenga en cuenta por quienes, a través de las redes sociales y otros medios de que se valen para esparcir el escarnio, detengan o reduzcan su campaña de desprestigio en el entendido de que la historia es circular y no sería extraño, que en el proceso de ‘corsi e ricorsi’, se produzca el retorno del personaje tantas veces denostado. Y cabalmente, el ‘dictador innombrable’, prepara desde la Argentina su posible retorno, con el mismo derecho con el que Víctor Paz preparó la revolución del 9 de abril y Hugo Banzer su golpe del 71, y entonces nadie se rasgó las vestiduras como ahora. Parafraseando a Pascal se podría decir que la política tiene sus razones que la razón no entiende.

Comentarios