30 de julio de 2022, 7:00 AM
30 de julio de 2022, 7:00 AM

Una cumbre a realizarse hoy definirá los siguientes pasos de esta región para que este conteo poblacional se realice sin trampas ni demoras mañosas. Santa Cruz está llamada a demostrar que las razones valen más que las amenazas y que su interés no es solamente regional, ya que, aunque no lo quieran reconocer, la lucha de este departamento terminará beneficiando a todo el país. Por eso, esta jornada es oportuna para que las definiciones sean inteligentes antes que impulsivas y de respuesta a las provocaciones del centralismo, que pretende hacer ver que el pedido de un Censo de Población y Vivienda oportuno es una amenaza para la estabilidad democrática y para el gobierno de Luis Arce Catacora. Nada más desquiciado y miope.

Hay que entender que el Censo, que en todas partes del mundo se realiza con una regularidad implacable, es simplemente una herramienta imprescindible para comprender la realidad actual del país: número de habitantes y calidad de vida de los mismos, entendiendo que ayuda a saber dónde viven, con qué servicios cuentan y cuánto han mejorado en relación a la última medición. En Bolivia es también un parámetro para definir la asignación de recursos para las regiones donde hay mayor población y, por ende, más necesidades. Pero también permite conocer cuáles son las regiones que están perdiendo ciudadanos, porque carecen de condiciones para retenerlos. Esto último es de vital importancia, porque ayudará a reorientar políticas y a generar incentivos para el desarrollo, la generación de fuentes de empleo, el mejoramiento de las condiciones sociales, etc.

En suma, el Censo ayudará no solo a las regiones receptoras de población, sino también a las que la pierden. ¿O es que se pretende que sigan sin condiciones y que mantengan un statu quo perjudicial?

También hay que partir del hecho de que el año pasado se planificó un Censo para noviembre de este año en una acción demagógica e irresponsable. No se puede entender de otra manera que se hubiera perdido tanto tiempo, mintiendo a los bolivianos y con una demostración grosera de ineficiencia e irresponsabilidad por parte del Instituto Nacional de Estadística y el Ministerio de Planificación del Desarrollo.

Bajo esa lógica, es absurdo y miope argumentar que el pedido de un Censo oportuno es político y busca desestabilizar al Gobierno nacional. Solo quien se mira el ombligo y únicamente piensa en el poder puede esgrimir esos argumentos, al extremo de fabricar una confrontación absurda entre bolivianos.
La demanda de Censo oportuno no es solamente de Santa Cruz. También la ha planteado El Alto, La Paz, Pando, Cochabamba y Potosí. Pero como la reivindicación cobra fuerza en tierra cruceña ya es motivo de temor y bravuconadas de parte de los afines al MAS; es decir el pacto de unidad que habla a nombre de los movimientos sociales, cuando se sabe que sus definiciones se toman en una cúpula distante de las verdaderas necesidades de la población nacional. ¿O es que se hace algo frente a los más pobres que no acceden a salud, educación o servicios de manera adecuada y oportuna?
El comité impulsor del Censo tiene que marcar diferencia respecto a los bravucones que piensan que gobernar es amenazar. Las medidas deben ser inteligentes y basarse en el interés de alcanzar el objetivo, que es adelantar el conteo poblacional. No habrá solución a fuerza de paros de unos y cercos de otros. En ambos lados se necesita flexibilidad para abrir condiciones de diálogo y negociación.

El primer paso debe dar lugar al diálogo y la exposición de argumentos. En la medida que se comprenda que el bienestar de los bolivianos es el objetivo grande, debería comprenderse que se puede avanzar sin confrontación. Las tensiones estarán siempre, pero puede existir la posibilidad de ganar-ganar en la negociación. La sensatez es el camino, tanto para el gobierno nacional como para la dirigencia departamental.

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