Opinión

Intolerable loteo de aceras y calzadas

El Deber 17/5/2017 04:00

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Los buenos propósitos sobre el reordenamiento del tráfico vehicular, asimismo de los mercados, en esta potente ‘locomotora’ no amilanan sino que sirven de acicate a los no menos vigorosos gremiales y comerciantes en general, para continuar con el loteo de las aceras y calzadas especialmente en alrededores de los centros de abastecimiento, a despecho de algunas batidas –tratando de contrarrestar la cosa– por cuenta de gendarmes municipales.

El asunto cobra particular fuerza en los grandes mercados como Los Pozos, La Ramada, el Mutualista y el Abasto, en los cuales por momentos es casi imposible caminar o conducir un vehículo porque los corredores y las calles están copados por los comerciantes y vendedores ambulantes. Para colmo de males incurren en este abuso con prepotencia, como lo experimenté en días pasados en el Mutualista, donde una ‘casera’ que ofrecía frutas –instalada sobre la vereda– me increpó porque atranqué su negocio, no obstante que lo hice diciendo ‘permiso’ porque no podía seguir recto, me lo impedían dos o tres toldos que amenazaban dejarme tuerto.

Últimamente hay otro tipo de loteo con el que nos topamos en toda la urbe, al menos a la hora de buscar un sitio para parquear vehículos, que lo aplican los propietarios de empresas y comercios, incluso tenderetes de repuestos, gomerías, expendedoras de comida y, para colmar la paciencia, cuidadores de motorizados (estos llegan al extremo de exigir ‘cuidada’ con lavado, de lo contrario no apartan sus conos y no hay parqueo). Medio mundo ha dado en tomarse la libertad de colocar en las calzadas dos, tres y más conos, de manera que si no existe un estacionamiento privado cercano hay que ir hasta la punta de un cuerno para aparcar el automotor. 

Estos loteamientos trasponen los límites de la tolerancia y, como está dicho, se trata de abusos que estamos padeciendo en todo el ancho y largo pueblo, sobre todo donde hay mayor concentración de gente. En consecuencia me permito sugerir que la Alcaldía, a la par de continuar sus planes de reordenamiento del tráfico vehicular, de los mercados y de lo que sea, ponga término a semejante transgresión, que ya mismo puede empezar decomisando los infames conos con los que topamos a diestra y siniestra. 

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